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El mito de Moby Dick es real: Filman por primera vez a cachalotes dándose cabezazos

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Tiempo de lectura: 2 minutos El hallazgo, publicado en la revista Marine Mammal Science, documenta un comportamiento que hasta ahora solo pertenecía a la literatura y la leyenda marina.

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Durante siglos, las historias de marineros y balleneros del siglo XIX describieron gigantescas criaturas marinas utilizando sus cabezas como arietes para embestir botes y barcos. Estos relatos fueron la chispa que encendió la imaginación de Herman Melville para escribir «Moby Dick», el clásico de la literatura universal. Sin embargo, para la comunidad científica, el uso de la cabeza por parte de los cachalotes (Physeter macrocephalus) como arma de choque seguía siendo una hipótesis sin pruebas visuales hasta hoy.

Un equipo de investigadores de la Universidad de St. Andrews (Escocia), en colaboración con expertos de la Universidad de las Azores y la Asociación Tursiops, logró documentar por primera vez a un grupo de cachalotes dándose cabezazos de forma deliberada. El hallazgo, obtenido mediante el uso de tecnología de drones de alta resolución, marca un hito en la biología marina y la etología de estos cetáceos.

«Fue realmente emocionante observar este comportamiento, que sabíamos que se había hipotetizado durante mucho tiempo, pero que aún no se había documentado ni descrito sistemáticamente», explicó Alec Burslem, líder del estudio publicado en la revista Marine Mammal Science.

Tecnología confirmó un mito centenario

La investigación se llevó a cabo entre los años 2020 y 2022 en aguas de las islas Azores y el archipiélago balear. El uso de vehículos aéreos no tripulados (drones) fue fundamental para observar este comportamiento sin interferir en la dinámica natural de los animales, permitiendo una perspectiva cenital que las observaciones desde embarcaciones no habían logrado captar en décadas de estudio.

Lo más sorprendente para los investigadores es que esta conducta no parece ser exclusiva de los grandes machos dominantes en contextos de lucha territorial o apareamiento. Las imágenes revelaron que ejemplares jóvenes y ballenatos también participan en estos impactos, lo que plantea nuevas interrogantes sobre la función social de estos golpes.

Del hundimiento del «Essex» a la ciencia moderna

El relato histórico más famoso que sustenta este descubrimiento es el del Essex, un ballenero de 27 metros que en 1820 fue embestido y hundido por un gran cachalote macho frente a las costas de las Islas Galápagos. Según las crónicas del primer oficial Owen Chase, el animal cargó con una «furia y venganza decuplicadas«, golpeando el casco del navío con su cabeza a una velocidad estimada de 24 nudos.

Aunque durante años se debatió si la cabeza de un cachalote —que alberga el complejo órgano del espermaceti utilizado para la ecolocalización— podría soportar tales impactos sin sufrir daños letales, la nueva evidencia sugiere que estas estructuras son más resistentes de lo que se pensaba.

Sin embargo, el propósito exacto de estos cabezazos sigue siendo un misterio para la ciencia. Si bien algunos expertos defienden la tesis de la competencia entre machos, otros sugieren que podría tratarse de un mecanismo de cohesión grupal o de aprendizaje social.

«Es emocionante pensar qué comportamientos aún no vistos podríamos descubrir pronto«, afirma Burslem. El equipo de investigación ha hecho un llamado a la comunidad internacional y a navegantes que posean registros similares para compartir sus imágenes, con el fin de arrojar luz sobre cómo este comportamiento influye en la dinámica social de los habitantes más misteriosos de las profundidades oceánicas.


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