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Expedición científica busca salvar los bosques de algas del sur de Chile

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Tiempo de lectura: 2 minutos A través de una investigación liderada por Rewilding Chile, un equipo recorre 1.200 kilómetros de costa para estudiar los bosques de huiro, considerados «sumideros de carbono».

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En un esfuerzo por descifrar los secretos de uno de los ecosistemas más resilientes y menos conocidos del planeta, se poso en marcha el Megatransecto Patagonia. Esta investigación marina, liderada por la fundación Rewilding Chile en colaboración con expertos nacionales e internacionales, contempla seis expediciones a lo largo de dos años para caracterizar los bosques de macroalgas (Macrocystis pyrifera), conocidos localmente como huiro.

El estudio abarca una extensión de 1.200 kilómetros, desde el Golfo de Corcovado hasta el Cabo de Hornos. El objetivo es determinar el estado de salud de estos bosques submarinos, su capacidad de captura de carbono azul y la biodiversidad que albergan, proporcionando datos para enfrentar la crisis climática.

Los bosques de macroalgas pueden alcanzar hasta 80 metros de altura y funcionan como sumideros de carbono extremadamente eficientes, capaces de almacenar hasta 20 veces más carbono que los bosques terrestres por unidad de superficie.

Un refugio climático global bajo el mar chileno

Mathias Hüne, director del Programa Marino de Rewilding Chile, destaca que los fiordos y canales de la Patagonia chilena actúan como un «refugio climático global». Mientras estos ecosistemas han desaparecido hasta en un 90% en otras regiones del mundo debido al calentamiento de los océanos, en el sur de Chile aún persisten con vigor.

«Hemos detectado amenazas como la presencia de la anémona invasora Metridium senile, que se expande rápidamente disminuyendo el hábitat del huiro. Incluso fuimos testigos de la desaparición de un bosque que había sido registrado con imágenes satelitales hace solo dos años», advierte Hüne.

Un legado histórico en la Patagonia

Para este estudio, los científicos utilizan tecnologías que incluyen el análisis de ADN ambiental y fotocuadrantes submarinos. Se estima que se tomarán muestras en más de 90 sitios, realizando 180 transectos de buceo científico y generando más de 7.200 registros fotográficos. Esta información será integrada al Sistema Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF), administrado en el país por el Ministerio del Medio Ambiente.

«Buscamos obtener información inédita para comprender estos ecosistemas. Para proteger primero debemos conocer, y lo que midamos aquí puede redefinir el rol que cumple el mar de la Patagonia en la mitigación del cambio climático», explica Carolina Morgado, directora Ejecutiva de Rewilding Chile.

La expedición también sigue la estela de grandes exploradores. A casi 200 años de los viajes de Charles Darwin a bordo del Beagle y 50 años después de las primeras inmersiones del ecólogo marino Paul Dayton, el Megatransecto Patagonia busca generar la evidencia necesaria para la creación de nuevas Áreas Marinas Protegidas.

El proyecto cuenta con el apoyo de instituciones como la Universidad Austral de Chile, la Universidad de Victoria (Canadá) y el Centro Austral de Investigaciones Científicas (Argentina).


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