Estudio en Maullín entrega claves para proteger el cultivo del alga pelillo en el sur de Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio determinó que la estacionalidad y el sistema de cultivo son factores que inciden en la biomasa de la macroalga Gracilaria chilensis.
El cultivo de Gracilaria chilensis, conocida popularmente como pelillo, representa uno de los pilares de la acuicultura de algas en el país. Sin embargo, su producción enfrenta constantes amenazas biológicas que afectan su rendimiento. Un estudio desarrollado en la Estación Botánica de Maullín por investigadores de la Sede Puerto Montt de la Universidad Austral de Chile (UACh) arrojó nuevos hallazgos sobre cómo las plagas y los ciclos climáticos impactan directamente en estas plantaciones.
La investigación, liderada por el Dr. Pedro Murúa, director del Magíster en Medio Ambiente y Bioseguridad en Acuicultura de la UACh e investigador del Laboratorio de Macroalgas y Ficopatología (FICOPAT), analizó durante cinco estaciones consecutivas cómo los distintos sistemas de cultivo influyen en la aparición de organismos epífitos, que crecen sobre el pelillo y merman su calidad comercial.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la marcada variación estacional en la salud de los cultivos. Según los datos obtenidos en el experimento de campo, la biomasa del pelillo alcanza su punto máximo de desarrollo durante la primavera. En este periodo, las cargas de plagas son mínimas, permitiendo un crecimiento vigoroso de la macroalga.
El impacto de la estacionalidad y el tipo de cultivo en la biomasa
Por el contrario, el panorama cambia durante el verano y el otoño. El aumento de la temperatura y otros factores ambientales favorecen la proliferación de algas rojas epífitas, que generan brotes intensos que asfixian el cultivo. Los investigadores advirtieron que los sistemas de «líneas largas intermareales» y aquellas de poca profundidad son los más vulnerables a estos brotes.
Un dato preocupante revelado por el equipo es la falta de sincronía de los controles naturales. «Observamos que los organismos herbívoros presentes en la zona no logran sincronizarse con estos brotes de plagas, lo que anula su potencial como mecanismo natural de control biológico«, explica el estudio. Esta desconexión explica por qué las plagas logran abundancias tan críticas en periodos cálidos.
Estrategias de prevención para una acuicultura más eficiente
Ante este escenario, el equipo de científicos, que contó con la colaboración de instituciones como el Núcleo Milenio MASH y la Universidad de Los Lagos, propone una serie de ajustes técnicos para mejorar la resiliencia del sector. Las recomendaciones apuntan a una gestión proactiva que se adapte a las condiciones locales del sur de Chile.
Entre las medidas sugeridas destacan: priorizar las siembras en primavera; implementar ciclos de cultivo más breves; y ajustar la profundidad de cultivo, utilizando sistemas suspendidos (long-lines), lo que ayudaría a disminuir el estrés biótico sobre la especie.
Este trabajo fue posible gracias al financiamiento de la Global Seaweed Coalition (GSS), organismo internacional con sede en Francia, y el apoyo del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS). Además, se enmarca en las actividades del Núcleo Milenio para la Agronomía Marina del Holobionte Algal (MASH), dirigido por la Dra. Carolina Camus.