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Las dos únicas plantas con flores de la Antártica enfrentan el calentamiento global con estrategias opuestas

Cooperativa Ciencia,

Tiempo de lectura: 2 minutos Tras siete años de monitoreo experimental en la Isla Rey Jorge, los resultados explican cómo la diversidad adaptativa permite su coexistencia frente ak cambio climático.

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En uno de los ecosistemas más hostiles del planeta, la vida vegetal desafía los pronósticos. Solo dos plantas vasculares han logrado colonizar naturalmente el territorio polar: el pasto antártico (Deschampsia antarctica) y el clavelito antártico (Colobanthus quitensis). Aunque ambas comparten este hábitat extremo, un prolongado estudio de campo reveló que encaran el aumento térmico mediante mecanismos fisiológicos completamente distintos.

La investigación, que analizó durante siete años el comportamiento de ambas especies, fue liderada por la Dra. Patricia Sáez, de la Universidad de La Frontera, y el Dr. Lohengrin Cavieres, de la Universidad de Concepción, ambos investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB).

Dos caminos biológicos ante un mismo reto

Ante condiciones sostenidas de calentamiento pasivo mediante cámaras abiertas, Deschampsia antarctica adoptó una estrategia conservadora: redujo tanto la tasa de fotosíntesis como la capacidad de transporte de agua en sus tejidos foliares, priorizando la estabilidad hídrica frente a posibles colapsos celulares.

Por el contrario, Colobanthus quitensis desplegó una respuesta orientada al aprovechamiento activo de los recursos. La especie incrementó su conductividad hidráulica, su tasa fotosintética, la elasticidad de sus paredes celulares y el flujo interno de agua y dióxido de carbono. Esta capacidad se vio reforzada por su morfología de crecimiento en cojín, una estructura física que retiene eficientemente el calor ambiental.

«La coordinación entre hidráulica y fotosíntesis es clave para la supervivencia de las plantas antárticas, pero cada especie ha resuelto ese desafío de manera distinta: una privilegiando la estabilidad y la seguridad hidráulica, la otra la plasticidad y la rápida aclimatación», explicó la Dra. Patricia Sáez.

Claves para anticipar el futuro polar

El experimento se llevó a cabo en parcelas instaladas en 2012 en las inmediaciones de la Estación Antártica Polaca Henryk Arctowski, en la Isla Rey Jorge. Se trata del primer estudio in situ que evalúa simultáneamente los rasgos hidráulicos, la anatomía del xilema y el desempeño fotosintético vegetal bajo un régimen térmico prolongado, capturando fenómenos cruciales como los ciclos de congelamiento y descongelamiento.

Esta complementariedad fisiológica esclarece el éxito ecológico de ambas especies, las cuales han expandido sus poblaciones en las últimas décadas sin desplazar a su vecina. Según detalló el Dr. Lohengrin Cavieres, «no hay una sola forma correcta de responder al cambio climático. Estas plantas representan dos extremos de un continuo adaptativo, lo que explica por qué no compiten de forma excluyente por los recursos y conviven en equilibrio».

El estudio contó con la participación de la Universidad Autónoma de Chile y centros españoles como CITA-Aragón, EEAD-CSIC y la Universitat de les Illes Balears, consolidando un aporte fundamental para prever cómo se reconfigurará la biodiversidad antártica en los próximos decenios.


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