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Patagona chaski: La nueva especie de colibrí gigante encontrada

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Tiempo de lectura: 3 minutos La académica de la Universidad Adolfo Ibáñez, Natalia Ricote, participó en el hallazgo de una nueva especie de picaflor gigante que es capaz de cruzar la cordillera y volar más de 8 mil kilómetros desde Ecuador a Chile para reproducirse. En conversación con Todo Tiene su Ciencia explica que «eso es increíble, porque funciona como lo hacen los montañistas, que hacen estos campamentos para poder aclimatarse a la altura».

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Gracias a muestras genéticas, a mediciones de hemoglobina, estudios fisiológicos de especímenes recientes y otros con más de 100 años conservados en los museos, se logró determinar que la especie de Picaflor gigante, Patagona gigas, no era – como se pensaba – una especie, sino que en realidad eran dos, dejando al descubierto otro picaflor grande el recientemente bautizado Patagona chaski que, hasta ahora, había pasado desapercibido.

La doctora en Ecología e investigadora de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez, Natalia Ricote, participó del hallazgo de la nueva especie. En conversación con Todo Tiene su Ciencia, comentó que el estudio comenzó hace más de siete años, cuando la autora principal, Jessie Williamson, investigaba las adaptaciones del picaflor gigante a la altura.

«Existen más de 300 especies de picaflores en el mundo, sin embargo, esta era muy particular porque, como su nombre lo dice, es gigante en comparación a otros picaflores, casi el doble del tamaño del segundo picaflor más grande. Además, tenía un rango de distribución súper amplio desde el Ecuador hasta Chile. Esto lo hacía ser interesante porque tenía una distribución muy amplia tanto latitudinal como también de elevación», explicó.

Ricote destacó que esta especie es migratoria, pero no se sabía hacia dónde iba y cómo podían adaptarse a los cambios de altura y temperatura: «Era una migración media misteriosa», aseguró.

Jessie Williamson se puso en contacto con el doctor Francisc Bozinovic, un destacado biólogo, ecólogo y Premio Nacional de Ciencias 2020, quien además había sido tutor de doctorado de Natalia en ese entonces. «Él fue el que me dijo: Natalia, si tú quieres, también puedes participar en este proyecto con Jessie. Lo que quiere hacer es un seguimiento de estos picaflores para ver su migración», relató Ricote.

¿Cómo siguieron el recorrido de estas aves?

Los investigadores desarrollaron un sistema que consistió en la instalación de una suerte de mochila con geolocalizadores. Estas fueron puestas en el lomo de los picaflores para lograr un seguimiento satelital.
«Les poníamos sus mochilitas acá en chile y luego los volvíamos a capturarlos al año siguiente para recuperarlas y ver dónde habían estado durante todo el año, cuál había sido su ruta durante un año completo», describió la especialista.
Fue ahí fue cuando el equipo logró el primer gran descubrimiento: «Esta especie hacía la migración más larga registrada en un picaflor, equivalente a más de 8.300 km y de vuelta, que eso fue una de las primeras cosas que encontramos que nos pareció muy fascinantes. Además, lo hacía de una forma muy particular, que era haciendo paradas de aclimatación para cruzar la cordillera», mencionó Ricote.
Y agregó que «primero, hace una parada y está como unos siete u ocho días a unos 1.300-2.000 metros de altura. Después, se pega otra subida y vuelve a estar unos siete u ocho días a más de 2.000 metros, y después se pega la última para poder cruzar la cordillera. Eso es increíble, porque funciona como lo hacen los montañistas, que hacen estos campamentos para poder aclimatarse a la altura».

¿Cómo descubrieron la nueva especie?

Natalia cuenta que se hicieron mediciones fisiológicas y genéticas. Estas permitieron descubrir que la población que se conocía de picaflores gigantes, que se quedaban todo el año en Perú, era una especie diferente a la de Patagonia gigas. A esta nueva especie se la bautizó como Patagonia chaski.
«Estas especies se habían separado hace más de 2 millones de años. Esto es lo que se llama una especiación críptica, porque en realidad el aspecto físico de estos picaflores es muy similar entre ambas especies, entonces nadie se había dado cuenta que eran dos especies diferentes. Sin embargo, una de ellas migra y se viene a reproducir a la costa de Chile al nivel del mar, mientras que la otra se queda en altas altitudes en Perú y se reproduce ahí», explicó.

Revisa acá la entrevista completa.


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