Desempeño escolar y asistencia serían claves para detectar la esquizofrenia resistente
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación reveló que la caída sostenida en el rendimiento académico y el aumento de la inasistencia durante la adolescencia son señales críticas que anteceden al diagnóstico de esquizofrenia resistente.
La esquizofrenia resistente al tratamiento constituye una forma de esquizofrenia en la que los síntomas psicóticos persisten pese a la administración de ciertos fármacos. Esta condición fue estudiada por un equipo interdisciplinario de investigadores de la Escuela de Gobierno y Medicina de la Universidad Católica (UC), junto al Hospital Dr. Horwitz y Clínica Alemana, quienes determinaron que podría ser detectada años antes de su manifestación clínica mediante el análisis de la trayectoria escolar.
El estudio, publicado en la revista Psychological Medicine, analizó los registros de más de 270.000 estudiantes. Al comparar a personas que desarrollaron esquizofrenia resistente con aquellos con esquizofrenia tratable, trastorno bipolar y estudiantes sin diagnósticos graves, los expertos identificaron patrones de comportamiento en la etapa escolar.
Si bien desde la infancia se observaron diferencias leves en el rendimiento, los resultados del estudio indican que el verdadero punto de inflexión ocurre durante la adolescencia. En este periodo, las niñas y niños que más tarde desarrollan la variante resistente de la enfermedad muestran una baja progresiva en sus calificaciones y un aumento de la inasistencia.
«Este cambio progresivo en la adolescencia podría ser una señal de alerta para intervenir antes de que la enfermedad sea evidente clínicamente», explicó el doctor Nicolás Crossley, académico de la Escuela de Medicina UC. Este patrón de deterioro no se observó con la misma intensidad en otras patologías mentales, lo que lo convierte en un marcador predictivo de gran valor para la salud pública.
El sistema educativo como red de prevención
La investigación destaca que el uso de datos que ya están disponibles en los colegios —como la asistencia y las notas— podría transformar el rol del sistema educativo en la detección temprana. Según los investigadores, no se trata solo de un tema académico, sino de una oportunidad para la salud mental escolar.
«Con herramientas adecuadas, podríamos diseñar alertas tempranas que orienten a docentes y profesionales de salud sobre la necesidad de apoyo adicional», señaló el profesor de la Escuela de Gobierno UC, Eduardo Undurraga.
En esa línea, la investigadora de la misma escuela, Susana Claro, concluyó que «los resultados muestran el potencial de colaboración entre salud y educación para enfrentar de manera más efectiva los desafíos asociados a los trastornos mentales graves».