Especialistas advierten sobre los riesgos de la anestesia en animales de compañía
Tiempo de lectura: 2 minutos Académicos de la Universidad de Chile llaman a extremar los cuidados en procedimientos con anestesia en animales de compañía, incluso en intervenciones de bajo riesgo y enfatizan sobre la importancia de la evaluación previa y el monitoreo permanente.
La anestesia en animales de compañía es una práctica habitual en cirugías, exámenes diagnósticos y procedimientos clínicos. Aunque los avances en farmacología y tecnología han aumentado su seguridad, especialistas advierten que sigue siendo un proceso complejo que requiere planificación, experiencia y evaluación individual de cada paciente.
Desde la Red de Atención Veterinaria (RAV) de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile enfatizan que la anestesia no debe entenderse como un acto aislado. Se trata de un proceso integral que comienza antes del procedimiento y continúa durante la recuperación, con el objetivo de minimizar riesgos y proteger la salud del animal.
Una correcta evaluación clínica permite identificar enfermedades previas, condiciones de riesgo y definir el tipo de anestesia más adecuada. En este contexto, el manejo del dolor cumple un rol central, ya que influye directamente en la recuperación y calidad de vida del paciente.
El rol del manejo del dolor en la recuperación
“Durante un procedimiento, los anestesistas veterinarios administramos drogas anestésicas, sedantes y también analgésicas. Estas últimas son clave para los buenos resultados del procedimiento, ya que permiten resguardar el bienestar de nuestros pacientes y asegurar los buenos resultados quirúrgicos al proteger a nuestros pacientes del dolor”, señala el Dr. Nicolás Alé, anestesista y director del Hospital Clínico de Animales Pequeños de la RAV.
El dolor, explican los especialistas, no es solo una respuesta física. También impacta el comportamiento, el apetito, la movilidad y la relación del animal con su entorno. Por eso, una analgesia adecuada es clave para asegurar una recuperación efectiva y reducir complicaciones postoperatorias.
Evaluación previa y monitoreo constante
Para definir un plan anestésico seguro, los equipos veterinarios deben conocer en detalle el estado de salud del paciente. Esto incluye exámenes clínicos y, cuando corresponda, estudios complementarios que permitan anticipar riesgos.
“Los exámenes nos permiten tener una mejor aproximación a la patología del paciente y el estado del organismo para afrontar una cirugía y una anestesia. Se definen en conjunto al médico derivante, el cirujano y el anestesista”, explica el Dr. Felipe Romero, anestesista del Hospital de Alta Complejidad Bilbao de la RAV.
Durante el procedimiento, el monitoreo permanente permite detectar cambios fisiológicos a tiempo y actuar de forma inmediata, reduciendo el riesgo de eventos adversos.
Información y responsabilidad compartida
Los especialistas también destacan el rol de los tutores. Informarse sobre los procedimientos, seguir las indicaciones médicas y estar atentos a señales de alerta tras la anestesia son acciones clave para el bienestar del animal.
Una advertencia clara es que los pacientes deben regresar a sus hogares despiertos y sin efectos residuales importantes. Entregar a un animal inconsciente o sin capacidad de caminar puede ser señal de un manejo anestésico inadecuado.
Bajo protocolos adecuados y con profesionales capacitados, la anestesia veterinaria es una herramienta segura y fundamental. La formación continua y el trabajo especializado siguen siendo pilares para avanzar hacia una atención veterinaria responsable y centrada en el bienestar animal.