¿’Ruido rosa’ para dormir? Estudio advierte su impacto negativo en la calidad del sueño
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación de la Universidad de Pensilvania revela que los sonidos de banda ancha, utilizados por millones de personas para conciliar el sueño, reducen la fase REM y perjudican el descanso, especialmente en niños.
A pesar de la creciente popularidad de las aplicaciones de «ruido blanco» y «ruido rosa» en plataformas como Spotify y YouTube, la ciencia está comenzando a cuestionar su verdadera eficacia. Un estudio realizado por la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, publicado en la revista Sleep, asegura que estos sonidos de banda ancha podrían estar restando calidad al descanso en lugar de mejorarlo.
El ruido rosa es una frecuencia constante y uniforme que a menudo se asocia con sonidos de la naturaleza, como la lluvia moderada o el oleaje constante. Aunque muchos usuarios aseguran que les ayuda a «bloquear» el entorno, los investigadores descubrieron que estas frecuencias interfieren directamente con la arquitectura del sueño, reduciendo significativamente etapas críticas para la salud mental y física.
El descanso nocturno no se mide solo en horas de permanencia en la cama, sino en la profundidad de sus fases. El estudio observó a 25 adultos sanos en un laboratorio especializado, sometiéndolos a diversas condiciones sonoras durante siete noches consecutivas. Los resultados revelaron que la exposición al ruido rosa (reproducido a unos 50 decibelios) se asoció con una disminución de casi 19 minutos en el sueño REM.
El impacto negativo del ruido rosa en la fase REM
La fase REM (Rapid Eye Movement) es fundamental para la regulación emocional, el aprendizaje y el desarrollo cerebral. Al reducirse esta etapa, el cerebro no logra procesar adecuadamente la información del día ni estabilizar el ánimo. El estudio también analizó el efecto del ruido de aviones. Si bien este ruido ambiental redujo el sueño profundo en 23 minutos, la combinación de ruido de aviones con ruido rosa resultó ser la más perjudicial, aumentando el tiempo que los participantes permanecieron despiertos durante la noche.
Los autores de la investigación destacan que, frente a estos sonidos ambientales, el uso de tapones para los oídos resultó ser mucho más eficaz. Los tapones no solo mitigaron la pérdida de sueño profundo causada por ruidos externos, sino que permitieron que las fases del sueño se desarrollaran de manera más natural y sin fragmentaciones.
Los grupos más vulnerables
Uno de los puntos más preocupantes del estudio es la advertencia sobre el uso de estas máquinas de sonido en habitaciones infantiles. Los niños pasan una proporción de tiempo mucho mayor en la fase REM que los adultos, ya que su cerebro está en constante desarrollo y plasticidad. La alteración de esta fase debido al ruido de banda ancha podría tener consecuencias a largo plazo en su crecimiento cognitivo.
Además, el estudio subraya que la alteración del sueño REM es un síntoma frecuente en trastornos como la depresión, la ansiedad y la enfermedad de Parkinson. Por lo tanto, proteger esta fase del descanso es una prioridad de salud pública.
En un mundo donde el ruido blanco y los podcasts para dormir acumulan cientos de millones de reproducciones, la recomendación de los científicos es estudiar más a fondo estos dispositivos antes de normalizar su uso. Para quienes buscan un descanso reparador en entornos ruidosos, la ciencia hoy apuesta por el silencio que otorgan los tapones para los oídos por sobre la saturación sonora de las aplicaciones digitales.