Científica advierte que el agua de la llave en Antofagasta aún no es apta para recomendar su consumo directo
Tiempo de lectura: 2 minutos La dra. Isabel Pizarro Veas explicó que la composición natural del agua en la Región de Antofagasta presenta altos niveles de minerales y metales presentes de forma geológica, lo que impide compararla con otras zonas del país donde sí se promueve el consumo directo desde la llave.
El reciente «Barómetro Ciudadano sobre Crisis Hídrica 2025», elaborado por Criteria y la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios (Andess), reveló un aumento en el consumo de agua potable desde la llave en Chile. Sin embargo, para la Dra. Isabel Pizarro Veas, académica de la Universidad de Antofagasta, esa realidad no puede extrapolarse automáticamente al norte del país.
«Yo creo que en otras regiones sí, pero aquí en la Región de Antofagasta lo dudo mucho«, afirmó la especialista, quien enfatizó que las características geológicas de la zona generan una presencia natural y permanente de metales y sales en el agua potable.
La investigadora señaló que, si bien el agua cumple ciertos parámetros normativos, aún no existen las condiciones suficientes para recomendar su consumo directo de forma masiva. «Tenemos un agua dura. Faltan más empresas de tratamiento, más controles y más información», sostuvo.
Un agua marcada por la geología del norte
Según explicó la académica, la Región de Antofagasta es una zona «geogénicamente enriquecida con metales pesados«, lo que significa que muchos de estos elementos provienen naturalmente del territorio y no necesariamente de contaminación industrial.
«Los principales componentes son carbonatos, calcio, arsénico y boro. Esos son nuestros parámetros de medida. Y sí, están presentes en el agua potable», detalló.
La especialista añadió que esta alta concentración de minerales influye incluso en otros factores: «El agua en la Región de Antofagasta es muy dura y eso afecta el sabor«, indicó.
Además, advirtió sobre algunas prácticas habituales que, lejos de mejorar el agua, podrían empeorar su composición. «Hervir el agua disminuye el volumen y la concentración del metal aumenta. Filtrar no sirve de nada, porque los metales no están como material particulado. Están disueltos, entonces este proceso no los quita», explicó.
Falta de etiquetado
La dra. Pizarro también cuestionó la poca información disponible sobre el agua embotellada que se comercializa en la región: «Ningún envase trae el certificado de calidad. Debería traer su control de calidad en la etiqueta, con las concentraciones. El etiquetado es fundamental para informar a las personas qué es lo que están bebiendo y ese control no existe ahora. Uno recibe el agua y en ninguna parte hay una etiqueta», afirmó.
A esto sumó otra preocupación: la exposición a microplásticos. «Se desconoce cuánto tiempo estuvo el agua en contacto con ese plástico y si es que se degradó ahí, lo que nos puede dejar expuestos al consumo de microplásticos. Para mí, las dos fuentes son poco fiables, ni de la llave ni embotellada», señaló.
El trabajo de la Universidad de Antofagasta
Desde el Departamento de Química de la Universidad de Antofagasta, estudiantes y académicos realizan monitoreos constantes sobre la composición del agua potable en la región.
«A los alumnos de Análisis Instrumental, una de las técnicas obligatorias es determinar presencia de arsénico. Los días lunes, miércoles y viernes medimos calcio, magnesio, carbonatos y hemos encontrado agua bastante dura y eso es negativo porque se precipita en los tejidos blandos y vienen los cálculos que pueden derivar en cáncer», explicó.
Finalmente, insistió en que la discusión sobre el agua en la región debe considerar información clara y educación para la ciudadanía. «Las personas tienen derecho a saber qué están consumiendo. Tenemos ley de etiquetados de los alimentos, pero en el agua está muy en deuda», concluyó.