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Investigación analiza posibles riesgos del plástico en mamaderas infantiles

Investigación analiza posibles riesgos del plástico en mamaderas infantiles

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Tiempo de lectura: 3 minutos El estudio analiza cómo distintos factores podrían favorecer la migración de compuestos químicos hacia la leche o el agua que consumen niños y niñas, con el objetivo de generar evidencia sobre sus posibles efectos en el desarrollo infantil.

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El plástico forma parte de la vida cotidiana y está presente en una amplia variedad de productos, desde envases y utensilios hasta artículos destinados a niños y niñas. Sin embargo, durante los últimos años la comunidad científica ha advertido que algunos de sus componentes podrían tener efectos negativos sobre la salud, especialmente durante etapas tempranas del desarrollo.

Uno de los casos más conocidos es el del bisfenol A (BPA), compuesto asociado a alteraciones en los sistemas endocrino, neurológico e inmunológico, cuya utilización ha sido restringida en distintos países. A pesar de ello, persisten interrogantes sobre otros materiales plásticos que continúan utilizándose en productos de uso infantil, como las mamaderas.

En este contexto, el Dr. Jaime Pizarro, investigador de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, lidera un proyecto Fondecyt Regular que estudiará cómo distintos tipos de plásticos pueden liberar compuestos químicos hacia los líquidos que contienen y cuáles podrían ser sus implicancias para la salud.

El efecto del calor, la luz y el uso cotidiano

La investigación evaluará cómo variables habituales, como el calentamiento de las mamaderas, la exposición a la luz y el tiempo de utilización, pueden influir en la migración de sustancias desde el plástico hacia la leche o el agua consumida por niños y niñas.

«Hoy en día, el punto es que no sabemos si al calentar una mamadera, incluso aquellas que se comercializan como libres de BPA, se pueden generar compuestos derivados del propio plástico que, con el tiempo, migren hacia el contenido nutricional, como la leche o el agua. En ese sentido, existe consenso en que la exposición a disruptores endocrinos presentes en productos plásticos podría afectar el desarrollo«, explica el Dr. Jaime Pizarro.

Los disruptores endocrinos son sustancias capaces de alterar el funcionamiento hormonal del organismo. Pueden encontrarse en diversos productos de uso cotidiano y su impacto genera especial preocupación durante la infancia, debido a que podrían influir en procesos fundamentales del crecimiento y desarrollo.

Según el investigador, hasta ahora no existe una evaluación integral que considere simultáneamente factores como temperatura, luz y tiempo de almacenamiento en condiciones similares a las que enfrentan las mamaderas durante su uso diario.

Sensores para detectar compuestos químicos

Para abordar este desafío, el equipo desarrollará sensores electroquímicos capaces de identificar sustancias como el nonilfenol (NP) y el ftalato de dibutilo (DBP), compuestos presentes en distintos tipos de plásticos y considerados potenciales disruptores endocrinos.

Estos dispositivos utilizarán electrodos especialmente modificados para detectar la presencia de dichas sustancias en muestras de agua y leche sometidas a diferentes condiciones de uso. Posteriormente, los resultados serán comparados con técnicas analíticas tradicionales para verificar su precisión.

El proyecto tendrá una duración de cuatro años e incluirá tanto el desarrollo tecnológico de los sensores como la evaluación sistemática de distintos materiales plásticos bajo escenarios de uso real.

Hacia productos más seguros

Además de generar conocimiento científico, la investigación busca aportar evidencia que permita mejorar la seguridad de los productos destinados a la alimentación infantil y fortalecer la toma de decisiones tanto en la industria como en organismos reguladores.

Los resultados podrían contribuir al diseño de materiales más seguros y a una mejor comprensión de cómo ciertos hábitos de uso influyen en la liberación de compuestos químicos desde los plásticos.

«Si bien este tipo de investigación tiene un alto potencial de impacto, también es fundamental avanzar en la concientización sobre el uso de estos materiales. Hoy es difícil prescindir del plástico, pero sí es posible promover un uso más informado, especialmente en contextos sensibles como la alimentación infantil. Generar ese conocimiento y ponerlo a disposición de la sociedad es, finalmente, uno de los principales objetivos de este proyecto», concluye el Dr. Jaime Pizarro.


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