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Estudiantes de Copiapó adaptan silla de ruedas con energía solar

Estudiantes de Copiapó adaptan silla de ruedas con energía solar

Javiera Mateluna Cuadra,

Tiempo de lectura: 2 minutos El proyecto, desarrollado por estudiantes de la carrera Técnico en Energía Solar de la Universidad Santo Tomás, permite mantener la carga de la silla de ruedas y mejorar su autonomía para personas con discapacidad.

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La Universidad Santo Tomás (UST) lanzó durante el 2023 el “5to Concurso de Innovación Social Santo Tomás: Transformar para Impactar”, iniciativa que, a fines del primer semestre, seleccionó los proyectos ganadores. Uno de ellos fue de la sede Copiapó, llamado “Electro movilidad fotovoltaica para sillas de ruedas”, presentado por los alumnos y docentes de la carrera Técnico en Energía Solar.

La directora del área de ingeniería y jefa de carrera de Técnico en Energía Solar de Santo Tomás Copiapó, Paula Godoy manifestó que “esta iniciativa permitió que los estudiantes de Técnico en Energía Solar, pudieran desarrollar en conjunto con el docente guía, el análisis, diseño y ejecución completa de este sistema, permitiendo enfrentarse a diferentes desafíos que se fueron dando en el momento de la ejecución e implementación”.

Electro movilidad fotovoltaica

Sobre el proyecto, el docente de la Carrera de Técnico en Energía Solar y parte del equipo del proyecto, Juan Aliaga, profundizó en que “este proyecto nace de la necesidad de solucionar un problema a las personas discapacitadas que tienen dificultad en su movilidad y que tienen que utilizar una silla de ruedas, la que es eléctrica, pero a medida que pasa el tiempo, se van agotando las baterías y van teniendo un problema para desplazarse».

Aliaga añadió que la innovación «tiene un pequeño sistema solar fotovoltaico, el que es eficiente y mantiene la carga de las baterías. Este equipo incrementa en un 80% la autonomía de esta silla”.

El académico destacó que las personas en situación de discapacidad que se movilizan en sillas de ruedas eléctricas cuentan con una autonomía reducida de 5 horas como máximo hasta el agotamiento de su carga. Una silla eléctrica tiene una autonomía de 20-30 km a una velocidad máxima de 6 km/hora, requiriendo un tiempo de 6-10 horas conectado para cargar la batería.

Esto genera que deba depender de una toma eléctrica constantemente, aumentando el costo en electricidad, reduciendo su autonomía y afectando su calidad de vida.

«Esta silla cuenta con un panel solar fotovoltaico tipo mono cristalino de alta eficiencia y con un controlador de carga que les entrega energía a las baterías. Con el equipo fotovoltaico instalado como prototipo, mientras la persona que utiliza esta silla se encuentre en ruta va a estar entrando carga a las baterías”, mencionó Aliaga.

Por último, y sobre la importancia de este tipo de energía natural, el docente señaló que “el mensaje para la comunidad es el siguiente: nuestra zona es la capital de la energía solar, por eso tenemos una oportunidad de energía fabulosa, la que debemos aprovechar y los paneles no son solamente para estar en el tejado, sino que además se pueden implementar en cualquier tipo de proyecto que se necesite. Solamente hay que aplicar el conocimiento y eso fue lo que hicimos con los estudiantes, de manera innovadora atendiendo una necesidad y aportado una solución que mejore la calidad de vida de las personas que lo requieren”.

Fuente: UST


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