88 países firmaron el mayor acuerdo histórico para regular la Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura: 2 minutos La Cumbre de Impacto IA 2026 finalizó con un consenso masivo para establecer un marco ético internacional que busca mitigar los riesgos de la «superinteligencia» y garantizar que los beneficios de la automatización alcancen a las naciones en desarrollo.
Tras varias jornadas de negociación y un día de prórroga debido a diferencias en la redacción, 88 naciones —incluyendo a potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea— suscribieron la Declaración de Delhi en la India. Este documento busca definir una hoja de ruta para regular la Inteligencia Artificial (IA) a nivel mundial.
«Las decisiones que tomemos hoy moldearán el mundo impulsado por la IA que heredarán las generaciones futuras», señala el texto oficial emitido por el Ministerio de Electrónica y Tecnología de la India. El acuerdo surge luego de que líderes de la industria en Silicon Valley adviertieran que la tecnología podría alcanzar niveles de superinteligencia en apenas 24 meses.
Uno de los puntos más complejos de la cumbre fue la naturaleza de las directrices. Para lograr el respaldo de Estados Unidos, que inicialmente se mostró reticente, el acuerdo estableció que las normas serán voluntarias y no vinculantes. Esta cláusula permitió destrabar la negociación, salvando las posturas de delegaciones que, como la estadounidense liderada por Michael Kratsios, defienden que la autonomía proviene de la innovación técnica y no de las restricciones legales.
A pesar de su carácter voluntario, la Declaración de Delhi crea herramientas operativas de gran relevancia. Destaca la fundación del «Trusted AI Commons», un almacén global de seguridad donde los países compartirán protocolos y manuales técnicos para detectar y frenar errores en modelos de IA antes de que representen una amenaza real para la sociedad.
Democratización tecnológica
El acuerdo aborda también la equidad en el acceso. Se firmó una «carta de democratización» diseñada para que los países en vías de desarrollo puedan adquirir microchips a precios justos. Asimismo, se priorizará el uso de modelos de acceso abierto (open source) en áreas como la medicina y la agricultura, sectores donde la IA promete revoluciones terapéuticas y productivas.
La cumbre contó con la participación de figuras como Sam Altman (OpenAI), quien instó a descentralizar el desarrollo tecnológico para prevenir regímenes totalitarios, y Demis Hassabis (DeepMind), quien proyectó la llegada de la Inteligencia Artificial General (AGI) para el año 2031.
Con una movilización de inversiones cercana a los 300.000 millones de dólares, la cita en India cerró como el primer gran esfuerzo coordinado por establecer un estándar global para regular la IA.