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¡Históricos!: Universitarios clasifican a la final mundial de programación en Dubái

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Tiempo de lectura: 2 minutos Estudiantes de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile superaron a casi 40 equipos de la región, asegurando su cupo para la gran final mundial que se desarrollará el próximo noviembre en Dubái.

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El equipo de programación «Sin Globito no hay Fiesta», integrado por Diego Arias y Gabriel Carmona, estudiantes del Departamento de Ciencias de la Computación (DCC) de la Universidad de Chile, junto a Martín Ruiz-Tagle, alumno de primer año de Plan Común, obtuvo la medalla de oro en el ICPC Latin American Championship.

Este certamen, considerado el torneo universitario de programación más importante del mundo, celebró su final regional por primera vez en Chile, teniendo como sedes a la Pontificia Universidad Católica y la Universidad Técnica Federico Santa María. El logro del equipo de la Universidad de Chile  representa un récord nacional al superar el bronce que ostentaba el país.

Durante gran parte de la jornada, el equipo se mantuvo alejado de los puestos de avanzada. Sin embargo, en una remontada durante los últimos 20 minutos de competencia, lograron resolver dos problemas complejos, alcanzando un total de siete de doce desafíos propuestos.

Un desempeño sin precedentes

«Podíamos quedar segundos… o decimoterceros», recuerda Diego Arias sobre el momento en que el marcador se congeló antes de la premiación. Finalmente, el equipo alcanzó el cuarto lugar general entre 40 universidades de toda la región, lo que les valió una de las cuatro medallas de oro entregadas y el pasaje directo a la cita mundialista en Emiratos Árabes Unidos.

Este éxito es fruto de una dinámica de trabajo que emula a los deportes de alto rendimiento. En la programación competitiva, tres integrantes disponen de un solo computador para resolver problemas matemáticos y lógicos bajo una presión extrema. Según Martín Ruiz-Tagle, la clave del éxito radicó en la comunicación estratégica y la confianza mutua para delegar tareas en los momentos críticos.

Preparación de alto rendimiento

Detrás de la medalla de oro existe un entrenamiento riguroso que incluyó un campamento intensivo en Brasil a principios de año, además de simulaciones semanales y clases especializadas. El equipo subraya que esta disciplina va más allá de escribir código: es una comunidad que crece en base a la colaboración entre universidades chilenas.

No obstante, el hito también pone de relieve las carencias que aún enfrenta la disciplina en el ámbito académico. Dmitri Ramírez, coach del equipo, enfatiza que, pese al reconocimiento internacional, aún existen dificultades básicas en términos de infraestructura y apoyo formal. «A veces cuesta algo tan básico como conseguir una sala o computadores adecuados», señala Ramírez, quien propone que la programación competitiva reciba un reconocimiento institucional similar al de las ramas deportivas universitarias.


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