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Niños crean crayones con residuos marinos en innovador proyecto

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Tiempo de lectura: 2 minutos El kit Jido-Lab permite transformar desechos de la industria pesquera en materiales de dibujo, combinando reciclaje, ciencia y aprendizaje para la infancia.

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Transformar residuos en aprendizaje es el objetivo de Jido-Lab, un kit educativo creado en el Departamento de Química de la Universidad de La Serena que permite a niños y niñas fabricar sus propios crayones a partir de descartes de la industria ostionera y camaronera.

La iniciativa es parte del proyecto SATREPS ReBiS y es liderada por la académica Claudia Bernal. El enfoque combina ciencia, sustentabilidad y educación, con el objetivo de acercar el conocimiento a la infancia de manera práctica y lúdica.

El desarrollo del kit también involucró a la Escuela de Diseño de la casa de estudios, donde la estudiante Catalina Undurraga trabajó en la experiencia de uso, el diseño y la identidad del producto. La propuesta busca que los niños interactúen directamente con el proceso, entendiendo el valor de los materiales que utilizan.

Ciencia, reciclaje y aprendizaje

Su nombre combina la palabra japonesa Jido (autónomo) y Lab (laboratorio), la idea es que niños y niñas puedan experimentar, mezclar y crear sus propios materiales de dibujo de manera autónoma.

«Uno de los grandes aportes del proyecto SATREPS es la vinculación con la sociedad y una parte importante de esta son las y los niños, por eso quisimos generar kits para que puedan crear estos crayones, utilizando los descartes derivados de la industria ostionera y la camaronera, ya que los crayones que se venden hoy son derivados del petróleo», explicó Claudia Bernal.

El kit fue probado en una actividad piloto con niños y niñas, quienes pudieron crear sus propios crayones siguiendo las instrucciones y luego utilizarlos en dibujos, además de llevarse sus propios kits de regalo.

La experiencia fue guiada por el equipo del laboratorio y permitió evaluar el funcionamiento del producto en un entorno real.

Diseño y sustentabilidad

Desde el diseño, el proyecto también aporta una mirada integral. «Este proyecto es parte de mi práctica profesional. He estado encargada de diseñar la forma en que las y los niños van a interactuar con el producto, la caja de presentación del kit, el logo y la mascota, que es un matraz, aludiendo a un instrumento que se usa en los laboratorios», señaló Catalina Undurraga.

Además del componente educativo, la iniciativa busca reducir residuos en zonas costeras como Totoralillo, Guanaqueros y Tongoy, aportando a la protección del ecosistema.


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