Proyecto Soundlapse en Valdivia muestra cómo el entorno transforma nuestra percepción del sonido
Tiempo de lectura: 2 minutos El proyecto «Soundlapse» de la Universidad Austral utiliza audio inmersivo y paisajes sonoros de la Región de Los Ríos para analizar cómo habitamos sensorialmente los espacios.
¿Es posible que un mismo sonido se perciba de forma completamente distinta dependiendo del lugar donde lo escuchamos? Esta es una de las interrogantes centrales que busca responder el proyecto Fondecyt Soundlapse (1250388).
Liderado por el Dr. Felipe Otondo, del Laboratorio de Arte y Tecnología (LATE) de la Universidad Austral de Chile (UACh), la iniciativa cerró su primer año de ejecución demostrando que el entorno físico es un actor determinante en la experiencia auditiva.
El proyecto propone un acercamiento sensorial para comprender el entorno acústico, situando la «escucha atenta» como el eje de la investigación. Para ello, el equipo utilizó tecnología de audio Ambisonics de segundo orden, una herramienta avanzada capaz de capturar el campo acústico tridimensional. Con este equipo, registraron diversos paisajes sonoros de la Región de Los Ríos, logrando una representación envolvente y realista de la naturaleza sureña.

Laboratorio vs. Museo: El impacto de la arquitectura en la audición
Uno de los hitos más relevantes de este primer año fue el experimento comparativo entre dos contextos espaciales opuestos: un laboratorio acústico controlado y un museo patrimonial en la ciudad de Valdivia. El objetivo era medir cómo la acústica de cada lugar influye en la percepción del sonido inmersivo.
Según explicó Leonardo Santos, estudiante de Ingeniería Civil Acústica de la UACh y colaborador del proyecto, un grupo de oyentes evaluó las escenas sonoras bajo cinco dimensiones clave: presencia, inmersión, claridad, estabilidad del punto de escucha y profundidad. «Los resultados evidenciaron diferencias significativas. Mientras que el laboratorio ofreció mayor definición y estabilidad espacial, el museo generó una sensación de inmersión más amplia, estrechamente vinculada a su arquitectura», detalló Santos.
Esta comparación permitió demostrar científicamente que el espacio no solo funciona como un contenedor, sino que modifica activamente la forma en que las personas perciben y «habitan» el sonido. Mientras el laboratorio prioriza la técnica y la fidelidad, el entorno patrimonial potencia la conexión emocional y la amplitud del paisaje sonoro.
Ciencia, arte y comunidad en la Región de Los Ríos
La investigación no se quedó solo entre las paredes de la academia. A partir de los datos obtenidos en las pruebas psicoacústicas, el proyecto Soundlapse desarrolló una instalación sonora interactiva en el Centro de Interpretación «De Todas las Aguas del Mundo», en el corazón de Valdivia.
La obra ofreció a la comunidad un recorrido auditivo construido a partir de grabaciones de la playa de Curiñanco. Más de 350 personas visitaron la muestra, experimentando de primera mano la relación emocional con el sonido inmersivo. Esta fase del proyecto destaca la importancia de democratizar la ciencia y el arte, permitiendo que la ciudadanía reflexione sobre su propio patrimonio sonoro regional.
«El proyecto propone un acercamiento sensorial para comprender y reflexionar sobre el entorno acústico que nos rodea», señaló el Dr. Felipe Otondo. Con el éxito de este primer año, Soundlapse ya proyecta nuevas fronteras. Las futuras etapas de la investigación buscan integrar tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y la realidad virtual, manteniendo un enfoque prioritario en la inclusión y la accesibilidad para seguir explorando cómo los seres humanos nos conectamos con el mundo a través de los oídos.