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El parto difícil no es exclusivo de los humanos: Otros primates enfrentan desafíos aún mayores

El parto difícil no es exclusivo de los humanos: Otros primates enfrentan desafíos aún mayores

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Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio analizó 29 especies de primates y descubrió que algunos monos pequeños tienen canales de parto incluso más estrechos que los humanos, lo que cuestiona la idea de que el llamado «dilema obstétrico» sea exclusivo de la especie humana.

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Durante años se pensó que los seres humanos eran los únicos primates que enfrentaban partos especialmente complejos debido a la combinación entre un canal de parto estrecho y el gran tamaño de la cabeza de los recién nacidos. Sin embargo, una nueva investigación internacional demuestra que esta dificultad también está presente en otras especies, incluso que algunas enfrentan desafíos obstétricos aún mayores.

El estudio, publicado en la revista Nature Ecology & Evolution y liderado por investigadores del University College London, analizó la anatomía pélvica de 29 especies de primates mediante modelos tridimensionales. Los resultados muestran que especies como los monos ardilla, tamarinos y gálagos presentan un ajuste entre la cabeza de las crías y la pelvis materna incluso más estrecho que el observado en los humanos.

Los hallazgos cuestionan la tradicional teoría del llamado «dilema obstétrico», que atribuía la dificultad del parto humano exclusivamente a la evolución del bipedismo y al aumento del tamaño cerebral, y plantean que distintas especies han desarrollado soluciones evolutivas para enfrentar este mismo desafío.

Un análisis más preciso de los primates

Los investigadores explican que estudios anteriores estaban basados en mediciones adaptadas a la anatomía humana, lo que generaba una visión incompleta del resto de los primates. En esta investigación se utilizaron modelos 3D específicos para cada especie, considerando incluso la posición en que nacen las crías, ya que no todas lo hacen con la cabeza orientada igual que los humanos.

Gracias a este enfoque, el equipo descubrió que la entrada de la pelvis de muchas especies era significativamente más pequeña de lo que se estimaba anteriormente. En algunos casos, la diferencia superó el 18 %, lo que evidencia que el parto representa un desafío mucho mayor para estos animales de lo que se creía.

Además, el estudio muestra que distintas especies han desarrollado adaptaciones para facilitar el nacimiento, como una mayor flexibilidad del cráneo de las crías, la relajación de los ligamentos pélvicos o posiciones particulares durante el parto.

Soluciones para un mismo desafío

Entre los grandes simios actuales, los humanos continúan presentando uno de los partos más ajustados, pero la investigación demuestra que no son una excepción dentro del mundo de los primates. De hecho, algunos primates de pequeño tamaño presentan una relación entre la cabeza de las crías y la pelvis materna aún más extrema.

Los autores sostienen que estos resultados obligan a replantear la evolución del parto en los primates, ya que especies que no caminan erguidas y que tampoco poseen cerebros especialmente grandes también enfrentan importantes dificultades obstétricas.

Para los investigadores, comprender esta diversidad permitirá explicar mejor cómo la evolución ha encontrado distintas estrategias para resolver un mismo problema biológico y abre nuevas líneas para estudiar el origen de las capacidades reproductivas en los mamíferos.

«Los resultados de nuestro estudio modifican las ideas preconcebidas sobre la singularidad del parto humano, revelando una diversidad de dilemas obstétricos y adaptaciones entre los primates», concluye la coautora Lia Betti.


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