Huellas moleculares del pasado revelan indicios de una especie de tiburón desconocida
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación utilizó el análisis de proteínas en restos arqueológicos para identificar especies de tiburones que habitaron las costas de California hace siglos.
¿Cómo eran las comunidades marinas antes de la sobreexplotación moderna? Responder a esta interrogante resulta fundamental para enfrentar la actual crisis de biodiversidad marina. Con ese objetivo, estudio internacional publicado en la revista Frontiers in Environmental Archaeology logró identificar especies de escualos a partir de cartílagos milenarios enterrados en las islas del Canal de California.
El estudio contó con el aporte de la Universidad de Valparaíso (UV) a través del biólogo marino y director del Laboratorio Chondrolab-UV, Dr. Francisco Concha, especialista en condrictios (tiburones, rayas y quimeras).
A diferencia de otros peces óseos, los tiburones poseen un esqueleto cartilaginoso que rara vez fosiliza de manera completa, dejando generalmente solo dientes o diminutos dentículos dérmicos aislados. Para sortear esta barrera taxonómica, los investigadores combinaron el análisis de isótopos estables con la técnica ZooMS (Zooarqueología por Espectrometría de Masas).
La huella digital molecular frente al desafío del cartílago
Esta herramienta actúa como un código de barras molecular al estudiar los patrones del colágeno esquelético remanente. «La gran ventaja del uso de herramientas como ZooMS es que podemos detectar la presencia de una especie a partir de moléculas que se pueden encontrar en el ambiente y que provienen de sus restos. Existen moléculas cuya composición es tan particular en cada especie, que pueden funcionar como huella digital», explicó el Dr. Concha.
Mediante este método, el equipo logró identificar con precisión especímenes de cazón (Galeorhinus galeus), tiburón leopardo (Triakis semifasciata) y tollo espinudo del Pacífico (Squalus suckleyi).
La pista del tiburón ángel y su conexión con Chile
El mayor hallazgo surgió al examinar restos atribuidos preliminarmente al tiburón ángel del Pacífico (Squatina californica). Mientras dos piezas coincidieron con este taxón, una tercera mostró un perfil proteico divergente y más cercano al tiburón ángel chileno (Squatina armata), especie ausente en el hemisferio norte.
Los datos sugieren que la muestra podría pertenecer a una especie desconocida para la ciencia o a una variante histórica no registrada. Pese al hallazgo, el investigador chileno recalca la prudencia metodológica: «Acá se está trabajando a nivel molecular, y las especies, aún cuando pueden ser identificadas mediante otros métodos moleculares como el análisis genético, siempre necesitan un análisis detallado de la morfología. De otra forma, solo quedan como hipótesis planteadas en espera de ser puestas a prueba con evidencia futura».
Aun así, la pista reviste gran interés para la conservación local, ya que el angelote chileno se encuentra catalogado en peligro crítico de extinción.
Recuperar la línea de base del océano
En las últimas cinco décadas, las poblaciones globales de tiburones se han reducido en más de un 70% producto de la pesca intensiva y la crisis climática. Conocer su distribución histórica provee una «línea de base» indispensable para diseñar planes de rescate biológico.
El aporte del Chondrolab de la Universidad de Valparaíso fue crucial en la investigación, aportando su vasta colección osteológica de referencia actual para cotejar las muestras arqueológicas, en una alianza internacional que integró al Instituto Smithsonian, el Museo de Historia Natural de Francia y la Universidad de Edimburgo.