Investigan los primeros grabados rupestres documentados en la Región de Magallanes
Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Magallanes (UMAG) identificó motivos de origen prehispánico en la zona de Sierra Baguales.
Hasta hace poco, se pensaba que el arte rupestre en la Región de Magallanes estaba compuesto exclusivamente por pinturas. Sin embargo, una investigación liderada por los doctores en Antropología de la Universidad de Magallanes, Víctor Sierpe González y Cristóbal Palacios Cárdenas, documentó el primer registro de grabados rupestres en la zona de Sierra Baguales.
Este hallazgo, publicado en la revista científica de arqueología Comechingonia, sitúa estos vestigios al noreste del Parque Nacional Torres del Paine, muy cerca del límite fronterizo con Argentina. Según los expertos, este descubrimiento no solo amplía el repertorio artístico de la Patagonia austral, sino que añade una nueva dimensión a la variabilidad del registro arqueológico regional.
El estudio detalla el hallazgo de grabados en dos sectores específicos, denominados sitios OG1 y OG2, en honor a su informante local, Osvaldo G. Abarzúa. Estos sitios presentan características técnicas y estilísticas que hasta ahora no habían sido registradas en el lado chileno de esta latitud.
Sierra Baguales: Un hito para la arqueología de la Patagonia
En el sitio OG1, ubicado en un alero de arenisca junto al río Baguales, se identificaron dos motivos principales: una figura circular no figurativa de casi siete centímetros y un esquema «tridígito» continuo, que se asemeja a la pisada de un ave. «Posiblemente fueron ejecutados mediante piqueteo y raspado», señalan los autores en su publicación, basándose en la profundidad y forma de los surcos en la roca.
Por otro lado, el sitio OG2 reveló una figura aún más sorprendente: un motivo antropomorfo (humano) incompleto debido a una fractura natural de la roca. A diferencia de las pinturas rojas de estilos conocidos como «Lago Sofía» o «Río Chico», estos grabados demuestran que los antiguos habitantes de Magallanes también utilizaron la percusión sobre piedra para plasmar su cosmovisión.
El legado del pueblo Aonikenk
La importancia de estos grabados reside en su ubicación geográfica, siendo hasta ahora los más australes de Chile en su tipo. Este hallazgo sugiere una circulación de información y tradiciones compartidas entre los grupos que habitaban ambos lados de la actual frontera. De hecho, los investigadores encontraron paralelismos directos con grabados hallados en el Campo Volcánico Pali Aike, en la provincia de Santa Cruz, Argentina.
Aunque no cuentan con una cronología exacta mediante carbono-14, las estimaciones arqueológicas sugieren que estas obras podrían datar de entre 4.800 y 300 años antes del presente. Esta temporalidad coincide con la ocupación intensiva de la zona por parte de sociedades cazadoras-recolectoras terrestres, vinculadas ancestralmente al pueblo Aonikenk (Tehuelches).
El descubrimiento de OG1 se sitúa a pocos metros de áreas de talleres líticos y estructuras funerarias indígenas conocidas como chenques. Esto indica que el arte rupestre formaba parte integral del paisaje cotidiano y ritual de quienes recorrieron la Sierra Baguales durante el Holoceno medio y tardío.