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El cerebro de los bebés logra clasificar objetos a los dos meses de su nacimiento

El cerebro de los bebés logra clasificar objetos a los dos meses de su nacimiento

Cooperativa Ciencia,

Tiempo de lectura: 2 minutos Utilizando resonancia magnética funcional e inteligencia artificial, científicos demostraron que los lactantes procesan información visual compleja meses antes de lo previsto, superando incluso la eficiencia de los algoritmos actuales.

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Hasta hace poco, se pensaba que la capacidad para distinguir objetos requería meses de experiencia y desarrollo. Sin embargo, una investigación publicada en la revista Nature Neuroscience acaba de demostrar que los lactantes ya cuentan con esta capacidad a los dos meses de vida.

El estudio, liderado por el Institute of Neuroscience y la Facultad de Psicología del Trinity College de Dublín, en colaboración con la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, marca un hito en la comprensión del neurodesarrollo. Al utilizar técnicas avanzadas de imagen cerebral en bebés despiertos, los científicos lograron observar cómo el cerebro infantil procesa información visual compleja de manera eficiente, incluso antes de que los niños puedan gatear o articular palabras.

Para descifrar qué ocurre en el cerebro de un lactante, el equipo reclutó a 130 bebés de dos meses. El desafío técnico fue obtener imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) en bebés despiertos. Los lactantes, recostados y con protección auditiva, observaron imágenes de 12 categorías diferentes, incluyendo animales, árboles y objetos cotidianos.

Un escáner a la mente de los más pequeños

Posteriormente, los investigadores utilizaron modelos de Inteligencia Artificial (IA) para comparar los patrones de actividad cerebral de los niños con los algoritmos de reconocimiento visual. Los resultados permitieron predecir qué tipo de objeto estaba viendo el bebé simplemente analizando su actividad en la vía visual ventral, la zona del cerebro encargada del reconocimiento de formas.

A los nueve meses, estas representaciones en la corteza visual ya eran similares a las de un adulto, logrando distinguir categorías fundamentales como «animado» (vivo) e «inanimado» (no vivo), además del tamaño de los objetos. Esto ocurre a pesar de que la agudeza visual de un bebé es aún limitada en comparación con la de un adulto.

Una lección de eficiencia biológica

Según el autor principal de la investigación y académico del Trinity College, Rhodri Cusack, «los bebés aprenden mucho más rápido que los modelos de IA actuales».

«Al estudiar cómo lo hacen, esperamos inspirar una nueva generación de modelos de IA que aprendan de manera más eficiente, reduciendo así sus costos económicos y ambientales», agrega Cusack.

«Hasta hace poco, no podíamos medir de manera fiable cómo áreas específicas del cerebro del niño interpretaban la información visual pero al combinar la IA y la neuroimagen, nuestro estudio ofrece una visión muy única, lo que nos ayuda a comprender mucho más sobre cómo los bebés aprenden en su primer año de vida», explica la coautora del estudio, Anna Truzzi.


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