Análisis de aguas residuales detecta alza histórica en consumo de cocaína en Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio reveló un aumento superior al 1.000% en el consumo de cocaína, una disminución de más del 90% en cannabis y la aparición de la ketamina como droga emergente.
Un incremento del consumo de cocaína y disminución del cannabis en el análisis de aguas residuales. Este fue uno de los resultados del primer estudio chileno de monitoreo continuo del consumo de drogas a través del análisis de aguas residuales, llevado a cabo por Biobío Sentinel y publicado en en la revista internacional Journal of Hazardous Materials.
La investigación analizó muestras recolectadas durante dos años en 33 plantas de tratamiento de la Región de Biobío. Entre septiembre de 2022 y agosto de 2024, el equipo examinó 3.198 muestras semanales para estimar el consumo poblacional de cocaína, cannabis y ketamina mediante una metodología conocida como Epidemiología Basada en Aguas Residuales (WBE).
El estudio, liderado por la Universidad Católica de la Santísima Concepción y la Universidad Mayor, muestra que el consumo de cocaína se disparó en más de un 1.000% durante el período analizado. En contraste, el cannabis registró una caída superior al 90%.
Cambios en el patrón de consumo
La ketamina, que no era detectable al inicio del estudio, comenzó a aparecer de forma sostenida en distintas localidades. Además, los investigadores observaron una asociación entre cocaína y ketamina, lo que sugiere posibles patrones de co-consumo.
El consumo se concentró principalmente en zonas urbanas y periurbanas, con variaciones según la estación del año.
Una herramienta complementaria
A diferencia de las encuestas tradicionales, este método permite obtener información objetiva y casi en tiempo real. No depende del autoreporte y reduce el desfase en la entrega de datos.
«Este enfoque no reemplaza a las encuestas, pero las complementa de manera muy potente», explicó Cristóbal Galbán-Malagón, , investigador del Centro GEMA, Genómica, Ecología y Medio Ambiente de la Universidad Mayor. Añadió que «permite detectar cambios rápidos en el consumo y la aparición de nuevas sustancias, entregando evidencia clave para la toma de decisiones en salud pública».
Por su parte, Andressa Reis, académica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, afirmó que el estudio «demuestra que es posible implementar en Chile sistemas de vigilancia modernos, comparables con los que existen en Europa o Australia, cuando se articulan adecuadamente la academia y el sector privado».
Proyección nacional y trabajo colaborativo
Los investigadores plantean que este modelo podría replicarse en otras regiones del país e integrarse a los sistemas nacionales de monitoreo.
El proyecto combinó experiencia académica en epidemiología y análisis estadístico con la capacidad técnica de una empresa especializada en análisis químico. Esta colaboración permitió sostener un monitoreo semanal durante dos años, el más extenso publicado hasta ahora en Sudamérica.