Estudio revela cómo la trompa del Elefante asiático logra un tacto de alta precisión
Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores descubrieron que los bigotes que recubren la trompa de los elefantes presentan un gradiente de rigidez que amplifica las señales sensoriales.
La trompa del elefante es uno de los órganos más sensibles del reino animal. Aunque a simple vista parece robusta y pesada, puede realizar movimientos delicados y detectar mínimos cambios en el entorno.
Un estudio publicado en la revista Science identificó el secreto de esa precisión. Los científicos analizaron los bigotes que cubren la trompa y comprobaron que su estructura cambia desde la base hasta la punta.
Esa variación en el material amplifica las señales táctiles. Así, el elefante puede identificar con una gran exactitud dónde se produce el contacto a lo largo de cada bigote.
Un diseño que potencia la sensibilidad
El equipo de investigadores del Instituto Max Planck comparó los bigotes de elefantes con los de otros animales. A diferencia de los ratones, cuyos bigotes tienen rigidez uniforme, en los elefantes existe una transición progresiva.
Las raíces son gruesas, porosas y rígidas. En cambio, las puntas son más finas, densas y suaves, similares al caucho. Esta transición, conocida como gradiente funcional, mejora la percepción del punto exacto de contacto.
«¡Es increíble! El gradiente de rigidez proporciona un mapa que permite a los elefantes detectar dónde se produce el contacto a lo largo de cada bigote«, destacó el investigador Andrew Schulz.
Resistencia y precisión en un solo sistema
La arquitectura porosa reduce el peso de cada bigote y aumenta su resistencia a impactos. Esto es clave para que se alimenten sin preocuparse de dañar los bigotes, los cuales no vuelven a crecer.
Según Schulz, esta propiedad «les ayuda a saber lo cerca o lo lejos que está su trompa de un objeto. Todo ello integrado en la geometría, la porosidad y la rigidez del bigote. Los ingenieros llaman a este fenómeno natural inteligencia incorporada«.
Inspiración para la robótica
Los investigadores exploran ahora aplicaciones tecnológicas basadas en este principio. Sensores bioinspirados con gradientes de rigidez artificial podrían ofrecer información precisa sin necesidad de gran procesamiento computacional.
El hallazgo no solo explica la extraordinaria sensibilidad de la trompa, sino que también abre nuevas posibilidades en el diseño de dispositivos robóticos más eficientes y adaptativos.