Científicas buscan estudiar el impacto del cambio climático en la flora polar antártica
Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadoras de España y Escocia lideran una investigación sobre la resiliencia de musgos y líquenes, que busca modelar el futuro de los ecosistemas polares integrando datos del Ártico y registros fósiles.
En el marco de la Expedición Científica Antártica (ECA 62), liderada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), una misión busca entender la salud de los ecosistemas más extremos del planeta. Las doctoras Mariana García Criado, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de España, y Claudia Colesie, de la Universidad de Edimburgo, encabezan el proyecto BIPOLAR, una investigación que une ambos polos para descifrar el destino de la vegetación frente al cambio climático.
El equipo se instalará por 20 días en la Base Científica «Profesor Julio Escudero», ubicada en la isla Rey Jorge. Desde este punto, las científicas desarrollarán un trabajo de campo centrado en las briofitas (musgos y hepáticas) y los líquenes, organismos que, pese a su reducido tamaño, constituyen la base fundamental de la biodiversidad vegetal en el Continente Blanco.
«Queremos entender cómo estas especies logran estar expuestas a la oscuridad durante varios meses y temperaturas muy bajas. Los musgos y líquenes son conocidos por sobrevivir en ambientes extremos; nuestro objetivo es ver cuántas especies hay y si sus comunidades están cambiando debido al calentamiento global», señala la investigadora escocesa, quien visita el continente por sexta vez, aunque debuta en la base chilena de isla Rey Jorge.

Estudiar la diversidad de los ecosistemas de la Antártica
Según explica la Dra. Colesie, experta en flora de climas extremos, el objetivo es determinar si las comunidades vegetales están sufriendo cambios estructurales debido al alza de las temperaturas globales.
Para lograr un mapeo de alta precisión, el equipo instalará registradores automáticos conocidos como «Loggers», dispositivos diseñados para medir variables de microclima como humedad y temperatura a ras de suelo. Estos datos, combinados con sensores remotos y técnicas de fisiología vegetal, permitirán modelar con exactitud los patrones de diversidad actuales y proyectar su comportamiento en las próximas décadas.
Del pasado fósil al futuro del Ártico
Lo que hace único al proyecto BIPOLAR es su enfoque simétrico entre los dos polos de la Tierra. La Dra. Mariana García Criado destaca que la investigación recurre a la paleoecología para encontrar respuestas. «El proyecto incluye el estudio de fósiles de hasta 11.000 años de antigüedad», detalla la investigadora española.
Esta mirada retrospectiva se complementa con el uso de Big Data, integrando grandes bases de datos globales para comparar los ecosistemas de la Antártica con los del Ártico. «Es mi primera vez en la Antártica. He trabajado mucho en el Ártico, pero nunca aquí. Estoy muy emocionada por ver los paisajes y vivir esta experiencia de campamento», añade García Criado.
Esta colaboración internacional es posible gracias a la red POLARIN (Red de Infraestructuras de Investigación Polar), financiada por la Unión Europea a través del programa Horizonte Europa.