El impacto de los antibióticos en el microbioma intestinal podría durar hasta ocho años
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación en Suecia advierte que incluso un solo ciclo de ciertos fármacos deja rastros prolongados en la diversidad bacteriana, lo que podría vincularse al riesgo de padecer enfermedades crónicas.
El uso de antibióticos es una de las herramientas más potentes de la medicina moderna para salvar vidas, pero su impacto en el ecosistema interno del cuerpo es más profundo de lo que se creía. Según un estudio liderado por científicos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, y publicado en la revista Nature Medicine, las alteraciones en la composición de la comunidad bacteriana del intestino —conocida como microbioma intestinal— pueden persistir por un periodo de hasta ocho años tras el tratamiento.
Aunque la comunidad científica ya conocía el impacto que estos fármacos generan a corto plazo, la persistencia de esta «huella» durante casi una década era un terreno poco explorado. Los investigadores advierten que estos cambios estructurales en la flora intestinal podrían ser el factor subyacente detrás del aumento en el riesgo de patologías como la diabetes tipo 2 y diversas infecciones gastrointestinales.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo sueco analizó el microbioma intestinal de 14.979 residentes en Suecia. La metodología consistió en comparar las muestras de participantes que habían tomado distintos tipos de antibióticos en los últimos ocho años con las de aquellos que no habían consumido estos fármacos en el mismo periodo.
Unos 15.000 microbiomas bajo la lupa
Gracias al exhaustivo registro de medicamentos de Suecia, los científicos pudieron cruzar datos sobre cada receta dispensada. Los resultados mostraron que existe un vínculo entre el uso histórico de antibióticos y la diversidad de especies bacterianas presentes en el organismo hoy en día.
«Podemos ver que el uso de antibióticos de hace cuatro a ocho años está vinculado con la composición del microbioma intestinal de una persona en la actualidad. Incluso un solo ciclo de tratamiento con ciertos tipos deja rastros«, explicó Gabriel Baldanzi, primer autor del estudio y exestudiante de doctorado en la Universidad de Uppsala.
No todos los fármacos afectan igual
Uno de los hallazgos más relevantes para la práctica clínica es que el daño no es uniforme; depende estrictamente del tipo de fármaco prescrito. El estudio identificó que las asociaciones más fuertes y duraderas con la alteración del microbioma se observaron en pacientes tratados con clindamicina, fluoroquinolonas y flucloxacilina.
En contraste, la penicilina V, que es el antibiótico más recetado para infecciones comunes fuera de los hospitales en Suecia, mostró vínculos mucho más débiles y de corta duración con los cambios en la flora bacteriana. «El fuerte impacto de la flucloxacilina de espectro reducido fue inesperado», comentó Tove Fall, profesora de Epidemiología Molecular y líder de la investigación.
Este descubrimiento tiene implicancias directas en la salud pública y en la forma en que los médicos deciden qué tratamiento indicar. Según Fall, estos datos pueden ayudar a actualizar las recomendaciones internacionales, permitiendo elegir, entre dos opciones igualmente efectivas, aquella que resulte menos agresiva para el equilibrio bacteriano del paciente.
Actualmente, el equipo de Uppsala se encuentra recolectando una segunda muestra de casi la mitad de los participantes para entender mejor el tiempo de recuperación total del sistema y determinar qué perfiles genéticos o biológicos hacen que algunas personas sean más susceptibles a estos cambios de largo aliento. Mientras tanto, la evidencia refuerza el llamado global a evitar el uso indiscriminado de antibióticos para preservar la salud del microbioma a futuro.