El 80% de los “tollos” comercializados en el norte de Chile son tiburones juveniles en peligro de extinción
Tiempo de lectura: 3 minutos Investigadores de la Universidad de Antofagasta advierten que la falta de regulación y la captura indiscriminada de ejemplares que no han alcanzado su madurez sexual tienen a estas especies al borde del colapso ecosistémico.
Lo que para muchos consumidores aparece en los mercados bajo el nombre de «tollo» o «albacorilla», corresponde en realidad a diversas especies de tiburones costeros que hoy se encuentran en Peligro Crítico de extinción. Según investigadores de la Universidad de Antofagasta (UA), cerca del 80% de los ejemplares vendidos en el país son juveniles que nunca alcanzaron a reproducirse.
Los doctores Carlos Bustamante Díaz y Carolina Vargas-Caro, académicos de la Facultad de Ciencias del Mar y Recursos Biológicos (FACIMAR) de la UA, lideran la investigación sobre este fenómeno desde el Laboratorio de Biología Pesquera. Según los expertos, el consumo cotidiano de este pescado «económico» oculta una realidad biológica insostenible que urge ser abordada mediante políticas públicas y gestión pesquera.
El diagnóstico de los científicos es claro: la captura masiva de individuos inmaduros es una de las mayores amenazas. «Cuando el 80% de los ejemplares que llegan al mercado son inmaduros, estamos frente a una señal de sobreexplotación. Son animales que nunca tuvieron la oportunidad de reproducirse», explica la Dra. Vargas-Caro.

Especies en peligro y «pesca olímpica»
Entre las especies más afectadas se encuentran el tollo común (Mustelus whitneyi), el tollo fino (Mustelus mento), el tollo manchado (Triakis maculata) y el cazón (Galeorhinus galeus). Todas ellas figuran en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en la categoría de Peligro Crítico.
A diferencia de pesquerías industriales como el jurel, el «tollo» en Chile carece de cuotas de captura o tallas mínimas obligatorias. El Dr. Carlos Bustamante, quien también dirige el Grupo de Especialistas en Tiburones de la UICN en la región, describe esta actividad como «pesca olímpica»: una extracción sin límites claros ni planes de manejo específicos. Las cifras respaldan la gravedad del asunto: en 2014 se desembarcaron 243 toneladas de tollos, mientras que en 2024 la cifra cayó a solo 26 toneladas, un indicador que sugiere el agotamiento del recurso.

El rol ecológico del tiburón
La desaparición de estos animales no solo afecta a la biodiversidad, sino a todo el ecosistema marino chileno. Como depredadores tope, los tiburones regulan las poblaciones de otras especies, manteniendo el equilibrio de las cadenas alimentarias. Su ausencia puede desencadenar «efectos en cascada» que alteren la presencia de crustáceos y moluscos, impactando indirectamente a otras pesquerías artesanales.
Uno de los mayores obstáculos para la conservación es la falta de trazabilidad. En las caletas y mercados, las capturas se registran bajo el nombre genérico de «tollos», sin diferenciar la especie exacta. «Sin saber qué especies se capturan y en qué cantidades, es muy difícil diseñar políticas de conservación efectivas», advierte Vargas-Caro.
Ante este escenario, la Universidad de Antofagasta impulsa el Programa de Conservación de Tiburones, trabajando directamente con comunidades costeras para fomentar códigos de conducta voluntarios y técnicas de pesca que permitan la liberación de juveniles. El objetivo, según los investigadores, no es prohibir la actividad, sino transitar hacia un modelo de pesca sostenible que proteja tanto el patrimonio natural del mar chileno como el sustento de las familias que dependen de él.