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Óscar Duhalde: El chileno que participó en el hallazgo de la Supernova 1987A

Óscar Duhalde: El chileno que participó en el hallazgo de la Supernova 1987A
Créditos: Noticias Río Bueno

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Tiempo de lectura: 2 minutos Uno de los eventos astronómicos más importantes del siglo XX fue detectado gracias a Óscar Duhalde Cisternas, quien, desde el Observatorio Las Campanas, fue el primero en notar una «nueva estrella» en la Gran Nube de Magallanes.

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La noche del 24 de febrero de 1987, el cielo sobre la Región de Atacama reveló algo que no se había visto en 383 años: una supernova visible a simple vista. Si bien el evento ha sido estudiado por los centros de investigación más avanzados del mundo, su hallazgo tiene un nombre propio  ligado al país: Óscar Duhalde Cisternas.

El técnico chileno, oriundo de Cayurruca, en Río Bueno, se desempeñaba en ese entonces como asistente del astrónomo Allan Sandage en el Observatorio Las Campanas. Cuando Duhalde salió al exterior del domo para tomar un descanso visual, notó algo inusual. Una fuente luminosa, brillante y desconocida, había aparecido en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia satélite de la Vía Láctea situada a 163.000 años luz.

Horas más tarde, el astrónomo canadiense Ian Shelton confirmaría el hallazgo mediante una placa fotográfica panorámica, pero el primer aviso humano vino de la agudeza visual de Duhalde. Por este hito, el chileno recibió honores de la Universidad de Harvard y la medalla exclusiva de la Fundación Carnegie, siendo el único ciudadano de nuestro país en ostentar tal distinción.

Supernova 1987A en la Gran Nube de Magallanes (Crédito: ESO)

Supernova 1987A en la Gran Nube de Magallanes Crédito: ESO

Un legado científico que sigue vivo

La Supernova 1987A (SN1987A) se convirtió rápidamente en una «bonanza» para los astrofísicos. Fue la primera vez que se detectaron neutrinos procedentes de una estrella en explosión y se pudo observar directamente la producción de elementos radiactivos en el espacio. El impacto en la comunidad científica fue tal que transformó los rituales cotidianos en los observatorios; en La Silla (ESO), los astrónomos abandonaron su tradicional té de la tarde para volcar todos los instrumentos disponibles hacia el sur.

Con los años, la SN1987A siguió siendo un objeto de estudio. Desde el Very Large Telescope (VLT) en Cerro Paranal, se utilizaron tecnologías de óptica adaptativa para corregir los efectos de la atmósfera y estudiar los anillos de la supernova.

Posteriormente, la búsqueda continuó centrada en hallar el objeto compacto —una estrella de neutrones o un agujero negro— que sobrevivió a la explosión y que se ha ocultado tras nubes de polvo por décadas.


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