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¿Entrenar o dormir? Estudio revela cómo la falta de sueño limita los beneficios del ejercicio físico

¿Entrenar o dormir? Estudio revela cómo la falta de sueño limita los beneficios del ejercicio físico

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Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación advierte que el descanso insuficiente frena las mejoras en salud, rendimiento y recuperación muscular, transformándose en un obstáculo invisible para quienes buscan una vida sana.

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A menudo, las recomendaciones para una vida saludable se centran en dos pilares fundamentales: una dieta equilibrada y la práctica regular de actividad física. Sin embargo, una investigación internacional pone de relieve un tercer factor que suele quedar en segundo plano, pero que resulta determinante para el éxito de cualquier rutina: la calidad del sueño.

El estudio, que contó con la colaboración de la Escuela de Educación Física de la Universidad Andrés Bello (UNAB), analizó la estrecha conexión entre el descanso, el ejercicio y el bienestar general. Los resultados son categóricos: no importa qué tan intensa sea la rutina de gimnasio; si no se duerme lo suficiente, el cuerpo no podrá procesar adecuadamente los beneficios del esfuerzo realizado.

Para muchos deportistas, tanto aficionados como profesionales, el entrenamiento termina cuando se sale del gimnasio o se deja de correr. No obstante, la ciencia sugiere lo contrario. Según explica Rodrigo Yáñez, académico de la UNAB y uno de los investigadores del estudio, el proceso de adaptación fisiológica ocurre precisamente después.

Por qué el descanso es clave

«Muchas personas se enfocan en cumplir con sus rutinas de ejercicio, pero olvidan que el proceso de adaptación ocurre principalmente durante el descanso. Dormir bien permite que el organismo recupere energía, repare tejidos y consolide los cambios fisiológicos generados por la actividad física», detalla Yáñez.

Durante las horas de sueño profundo, el cuerpo humano activa procesos de recuperación muscular y regulación hormonal. Es en este periodo cuando se liberan hormonas clave para el crecimiento y la reparación de fibras, además de estabilizar el metabolismo. Si el descanso es deficiente, el organismo entra en un estado de estrés crónico que dificulta la respuesta positiva al ejercicio, afectando directamente la salud cardiovascular y el control del peso.

Riesgos y consecuencias de un descanso deficiente

La investigación subraya que los individuos que combinan una vida activa con hábitos de sueño saludables presentan indicadores de bienestar significativamente superiores a quienes descuidan su almohada. El estudio advierte que entrenar más horas no es sinónimo de mejores resultados si no se respeta el tiempo de recuperación.

La falta de sueño no solo limita las ganancias físicas, sino que también incrementa los riesgos para la salud integral. Entre las consecuencias más comunes detectadas se encuentran el aumento del riesgo de lesiones, las alteraciones metabólicas,  el impacto en la salud mental, y un menor rendimiento deportivo.

Recomendaciones para maximizar los resultados

Ante este escenario, los especialistas enfatizan que el sueño debe ser integrado formalmente en cualquier plan de entrenamiento. La recomendación estándar para adultos se sitúa entre siete y nueve horas de sueño diario.

Para lograr un descanso reparador que potencie la actividad física, los expertos sugieren mantener horarios regulares, evitar el uso de pantallas led (teléfonos y tablets) al menos una hora antes de acostarse y reducir el consumo de cafeína durante la tarde.


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