Documentan el primer registro de un puma y la reaparición del gato colocolo en Quebrada de la Plata
Tiempo de lectura: 3 minutos El primer registro documentado de un puma y la reaparición del gato colocolo, obtenidos mediante cámaras trampa de la Universidad de Chile, evidencian la importancia del Monumento Natural Quebrada de la Plata como uno de los principales refugios de biodiversidad de la zona central.
A poco más de 30 kilómetros del centro de Santiago, en la comuna de Maipú, el Monumento Natural Quebrada de la Plata volvió a entregar una señal del valor ecológico que conserva. El primer registro documentado de un puma (Puma concolor) y la reaparición del gato colocolo (Leopardus colocolo), después de más de seis años sin registros, confirman la importancia de este territorio para la conservación de la fauna silvestre de la zona central de Chile.
Los registros fueron obtenidos mediante un monitoreo con cámaras trampa desarrollado por el Centro de Gestión Ambiental y Biodiversidad (CGAB) de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile. Para los investigadores, las imágenes representan una valiosa evidencia científica para comprender el funcionamiento del ecosistema y fortalecer las estrategias de conservación del área protegida.
«Estos hallazgos son especialmente importantes considerando las múltiples amenazas que históricamente ha enfrentado el área y demuestran que los esfuerzos de conservación, monitoreo y restauración están contribuyendo a mantener este corredor ecológico«, sostiene Pabla Sánchez Fuentes, coordinadora del Monumento Natural Quebrada de la Plata.
Con más de mil hectáreas de superficie, Quebrada de la Plata forma parte de la Estación Experimental Agronómica Germán Greve Silva de la Universidad de Chile y es reconocida como uno de los últimos refugios del ecosistema mediterráneo chileno. Además de su riqueza biológica, el territorio cumple un rol fundamental para la investigación científica, la educación ambiental y la protección de especies que enfrentan crecientes amenazas en la zona central.
El puma y el gato colocolo revelan la conectividad del territorio
Los nuevos registros forman parte de la investigación doctoral de Constanza Cabello-Araya, profesional del CGAB y estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, cuyo trabajo busca integrar herramientas de las ciencias naturales y sociales para fortalecer la conservación de la biodiversidad.
Para la investigadora, el valor de estos hallazgos va mucho más allá de registrar la presencia de dos especies emblemáticas. El puma, principal depredador terrestre de Chile, necesita amplios territorios para desplazarse y reproducirse, mientras que el gato colocolo es uno de los felinos más difíciles de observar en la zona central debido a sus hábitos esquivos.
La conservación enfrenta nueva amenazas
Para los especialistas, estos registros también reflejan el impacto positivo de los esfuerzos de restauración y monitoreo desarrollados durante los últimos años.
Actualmente, en el Monumento Natural se desarrollan iniciativas de restauración socioecológica, reforestación, conservación de agua y suelo, además de programas de investigación, educación ambiental y vigilancia del territorio.
Sin embargo, los desafíos continúan: la expansión urbana y proyectos de infraestructura, como la propuesta de la autopista Orbital Norponiente, podrían afectar la conectividad ecológica del sector e incrementar el riesgo para especies de amplia movilidad como el puma. En ese escenario, los investigadores destacan que los monitoreos científicos entregan información clave para orientar la planificación territorial y respaldar decisiones que permitan resguardar uno de los principales refugios de biodiversidad de la zona central de Chile.
Un refugio para la biodiversidad de la zona central
El Monumento Natural Quebrada de la Plata alberga al menos 87 especies de vertebrados, entre anfibios, reptiles, aves y mamíferos, de las cuales 19 son endémicas de Chile. Bosques de peumo y guayacán, quebradas húmedas, cursos de agua temporales y una compleja red de ambientes convierten este espacio en un importante refugio para la biodiversidad de la Región Metropolitana.
«El valor de Quebrada de la Plata trasciende su riqueza biológica; durante décadas ha sido un espacio para la investigación científica, la formación de estudiantes, la educación ambiental y la vinculación con las comunidades», explica Sánchez.
El área protegida fue declarada Santuario de la Naturaleza en 2016, el mismo día en que un incendio afectó cerca del 79% de su superficie. Desde entonces, equipos de la Universidad de Chile han desarrollado un plan de restauración ecológica acompañado de monitoreos permanentes sobre anfibios, reptiles, aves y mamíferos, generando información clave sobre uno de los ecosistemas más amenazados del país.