Turberas de Cabo Froward almacenarían tres veces más carbono que los bosques nativos
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio liderado por la Fundación Rewilding Chile y la Universidad de Chile reveló que estos ecosistemas milenarios en el extremo sur del continente son reservorios fundamentales para mitigar la crisis climática.
En el último rincón del continente americano, donde la Península de Brunswick se encuentra con las aguas del Estrecho de Magallanes, un ecosistema cumple un rol clave contra el calentamiento global. Una investigación, desarrollada por el Programa de Restauración de Ecosistemas Subantárticos de Rewilding Chile en colaboración con la Universidad de Chile, cuantificó por primera vez el carbono almacenado en las turberas de Cabo Froward, arrojando resultados que superan todas las expectativas científicas.
El estudio que se prepara para ser publicado determinó que estas turberas —humedales formados por capas de materia orgánica acumulada durante milenios— almacenan un promedio de 1.647 toneladas de carbono por hectárea. Esta cifra es significativa si se compara con los bosques nativos del mismo sector, los cuales resguardan unas 536,2 toneladas por hectárea. En términos simples, las turberas de esta zona austral guardan tres veces más carbono que los árboles que las rodean.
«Lo que no sabíamos es que las turberas de Cabo Froward superan en contenido a las del norte del país e incluso se asemejan a las presentes en ecosistemas tropicales, que almacenan cerca de 1.600 toneladas de carbono por hectárea», explica Jaime Hernández, director del Laboratorio de Geomática y Ecología del Paisaje de la Universidad de Chile.
Un reservorio de clase mundial en el extremo sur de Chile
Según Hernández, estas turberas patagónicas no tienen nada que envidiar a otros ecosistemas famosos por su captura de gases de efecto invernadero.
El experto destaca, además, el excepcional estado de conservación de la zona: «Son ecosistemas completos, aún salvajes y con poca intervención humana, a diferencia de otras áreas donde la explotación del ‘pompón’ para la agricultura ha degradado el suelo».
La investigación también caracterizó la cobertura vegetacional del área entre San Nicolás y Bahía Cordés. En total, se analizaron más de 52.000 hectáreas de bosque y 53.000 hectáreas de turberas. En conjunto, este parche terrestre continuo tiene la capacidad de acumular aproximadamente 115 millones de toneladas de carbono.
El camino hacia un nuevo Parque Nacional
Para obtener estos datos, el equipo científico utilizó cartografía de alta definición e imágenes satelitales para clasificar las coberturas vegetales, seguido de dos expediciones terrestres donde se tomaron muestras en más de 200 sitios específicos. Estas muestras fueron analizadas en el Laboratorio Ventura Matte de la Universidad de Chile para determinar con precisión el porcentaje de materia orgánica y carbono.
Ingrid Espinoza, directora de Conservación de Rewilding Chile, subraya que estos ecosistemas subantárticos son «verdaderos tesoros» frente a la crisis climática. «No solo albergan biodiversidad y mantienen el equilibrio ambiental, sino que contienen información histórica sobre cómo era el ambiente hace miles de años», comenta.
Estos hallazgos refuerzan la urgencia de otorgar una protección oficial a la zona. Actualmente, Rewilding Chile impulsa junto al Estado la creación del Parque Nacional Cabo Froward. A diferencia de otras regiones del mundo que hoy luchan por restaurar ecosistemas ya degradados, Magallanes tiene la oportunidad de proteger un sistema intacto. «Aquí conservamos un sistema que desempeña un rol crucial en la mitigación del cambio climático y que urge proteger», concluye Espinoza.