Falta de oxígeno en el embarazo tendría consecuencias que se extienden a la adultez
Tiempo de lectura: 2 minutos Una revisión científica advierte que la hipoxia crónica gestacional altera la función placentaria y aumenta la predisposición a sufrir patologías cardiovasculares y metabólicas en la edad adulta.
Las complicaciones que ocurren dentro del vientre materno no siempre concluyen en el parto. La falta sostenida de oxígeno durante la gestación —condición conocida médicamente como hipoxia crónica— genera alteraciones profundas en la adaptación fisiológica de la madre, transforma la estructura de la placenta y condiciona el crecimiento del feto, dejando secuelas que pueden manifestarse décadas después del nacimiento.
Así lo confirma una investigación publicada en la revista Physiological Reviews. El trabajo fue elaborado por un consorcio de investigadores de Chile, Estados Unidos y el Reino Unido, integrado por el doctor Bernardo Krause, académico del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins (UOH). El estudio recopiló décadas de evidencia clínica y experimental para descifrar cómo el estrés por bajo oxígeno programa la salud a largo plazo.
El principal obstáculo fisiológico identificado es la dificultad para incrementar el flujo sanguíneo hacia el territorio uteroplacentario. En condiciones de hipoxia, se constata una menor dilatación y remodelación de las arterias uterinas, lo que restringe el aporte continuo de oxígeno y nutrientes indispensables para el desarrollo de los tejidos fetales.
Alteraciones en la placenta y riesgos de preeclampsia
Frente a este escenario adverso, la placenta despliega mecanismos compensatorios para maximizar la superficie de intercambio. No obstante, cuando estas respuestas adaptativas se ven sobrepasadas, emergen complicaciones clínicas graves.
«El principal aporte de la revisión es integrar la evidencia que demuestra que la falta de oxígeno durante la gestación produce cambios importantes en la adaptación materna al embarazo, en el funcionamiento de la placenta y en el crecimiento y desarrollo fetal», explica el doctor Bernardo Krause.
El investigador enfatiza que este cuadro eleva drásticamente el riesgo de restricción del crecimiento intrauterino y preeclampsia. Asimismo, la exposición prenatal a la hipoxia induce cambios biológicos que dejan al individuo vulnerable a padecer trastornos metabólicos, secuelas neurológicas y cardiopatías en la madurez.
La experiencia en altura
Históricamente, las comunidades que habitan en zonas de gran altitud geográfica han desarrollado respuestas biológicas únicas para subsistir y reproducirse en entornos con baja presión de oxígeno.
De acuerdo con los autores, estudiar a estas poblaciones permite comprender tanto las adaptaciones evolutivas frente a la hipoxia como los mecanismos patológicos que ocurren en gestaciones complicadas a nivel del mar. Estas respuestas fisiológicas ancestrales podrían ofrecer claves para el diseño de nuevas terapias farmacológicas y protocolos preventivos.
«La revisión permite identificar preguntas sobre cómo la falta de oxígeno durante la gestación modifica la placenta y el desarrollo fetal, por qué algunos fetos presentan una mayor susceptibilidad que otros y cómo estas alteraciones pueden contribuir posteriormente al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas», señala Krause.
El equipo internacional que lideró este análisis —encargado directamente por la revista debido a la trayectoria de sus autores— estuvo conformado además por los científicos Germán Arenas, Emilio Herrera, Dino Giussani, Colleen Julian, Lorna Moore y Ramón Lorca.