Astrónomos miden por primera vez el gas invisible donde nacen las nuevas estrellas
Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo liderado por MINGAL y la astrónoma Mónica Rubio detectó en la Pequeña Nube de Magallanes el combustible estelar invisible a los métodos de observación tradicionales.
Un equipo del Núcleo Milenio de Galaxias (MINGAL), junto a la Premio Nacional de Ciencias Exactas Mónica Rubio, descubrió una nueva técnica para medir el gas molecular a partir del cual nacen las estrellas, el cual permanecía inaccesible mediante observaciones convencionales.
La investigación, publicada en la revista Astronomy & Astrophysics, fue liderada por Karla Rodríguez Ambler, estudiante de magíster en Astronomía de la Universidad de Concepción, quien constató que el 77% de este material formador en la Pequeña Nube de Magallanes se encontraba «escondido».
El trabajo reunió casi una década de mediciones obtenidas entre 2016 y 2025, integrando datos de telescopios como APEX, ASKAP, Parkes, Herschel y el observatorio estratosférico aerotransportado SOFIA de la NASA.
Carbono ionizado para rastrear el gas invisible
En la astrofísica tradicional, los científicos buscan monóxido de carbono (CO) para calcular de manera indirecta el hidrógeno molecular, principal componente para la gestación estelar. Sin embargo, en ambientes con escaso polvo interestelar y baja concentración de elementos pesados, la intensa radiación de las estrellas jóvenes destruye el monóxido de carbono, dejando al hidrógeno presente pero indetectable para los instrumentos ópticos habituales.
«Las estrellas nacen dentro de grandes nubes que contienen el gas compuesto llamado hidrógeno molecular. Éste es muy difícil de ver directamente con los telescopios. Por eso, los astrónomos suelen buscar otro gas que es más fácil de detectar, llamado monóxido de carbono; es como buscar una persona por la sombra que deja», detalló la investigadora Rodríguez.
Para sortear este límite técnico, el equipo empleó el carbono ionizado [CII] como trazador clave, logrando cuantificar con precisión el volumen de gas frío que no emitía radiación detectable en CO.
«Esta es la primera vez que hemos podido cuantificar la contribución en masa a gas molecular de las regiones donde nacen las estrellas en la Nube Menor de Magallanes. La emisión del átomo de Carbono ionizado nos permitió determinar que el 70% de la masa está en lo que llamamos gas de monóxido de carbono oscuro», afirmó la académica del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile, Dra. Mónica Rubio.
Claves para comprender el cosmos temprano
Dado que las condiciones químicas de la Pequeña Nube de Magallanes son análogas a las etapas tempranas del universo poco después del Big Bang, los resultados sugieren que la ciencia podría haber subestimado la reserva de gas disponible para formar estrellas en galaxias primitivas.
«Entender cómo las galaxias han formado sus estrellas, desde las primeras tras el Big Bang hasta nuestra propia galaxia, sigue siendo uno de los grandes desafíos de la astronomía. Desde MINGAL contribuimos a responder esta pregunta combinando observaciones de potentes observatorios», explicó Rodrigo Herrera Camus, director de MINGAL y profesor guía del estudio.
Hacia el futuro, el grupo proyecta extender el análisis a más sectores de la galaxia para perfeccionar los modelos de baja metalicidad y apoyar la interpretación de datos provenientes de ALMA y el Telescopio Espacial James Webb.