Nobel de Medicina, Ardem Patapoutian, explicó la ciencia detrás del dolor en Congreso Futuro
Tiempo de lectura: 2 minutos El biólogo molecular detalló el descubrimiento de las proteínas PIEZO y cómo la investigación básica impulsada por la curiosidad está abriendo nuevas fronteras para tratar el dolor crónico y enfermedades cardiovasculares.
¿Cómo es que el cerebro distingue cuando una brisa roza la cara o cuando un cactus pincha un dedo? Durante décadas, este mecanismo físico fue uno de los grandes enigmas de la biología. Sin embargo, el Premio Nobel Ardem Patapoutian logró identificar los interruptores biológicos que traducen la presión física en señales eléctricas. En el marco de Congreso Futuro 2026, el científico de origen libanés compartió los detalles de este hallazgo y su visión sobre el futuro de la neurociencia sensorial.
Patapoutian, biólogo molecular radicado en Estados Unidos, centró su presentación en la importancia de la biología sensorial. Según explicó, mientras que sentidos como el olfato o el gusto responden a estímulos químicos, el tacto es una modalidad mecánica única distribuida por todo el cuerpo. El descubrimiento que le valió el Nobel fue la identificación de los canales iónicos PIEZO1 y PIEZO2, proteínas especializadas en la membrana celular que actúan como sensores de presión.
El trabajo de Patapoutian permitió caracterizar los receptores que permiten la mecanotransducción. «Estas proteínas tienen una forma curvada y funcionan como una máquina molecular evolucionada específicamente para sentir la presión. Cuando se empujan o se deforman, se enderezan, permitiendo que los iones fluyan y generen una señal eléctrica que viaja al cerebro», detalló el científico durante su charla.
Este mecanismo no solo regula el tacto superficial. El Nobel destacó el concepto de propiocepción. Se trata del sentido que permite saber dónde están las extremidades sin necesidad de verlas, algo que resulta clave para moverse o caminar. «Hemos visto en datos clínicos que personas que carecen de PIEZO2 tienen serias dificultades para caminar o coordinar movimientos, lo que demuestra que este canal es esencial para nuestra navegación en el espacio», añadió.
De la ciencia básica al tratamiento del dolor crónico
Uno de los puntos de la charla fue la conexión entre la investigación de laboratorio y la medicina cotidiana. Patapoutian enfatizó que el estudio de estos canales no es solo una curiosidad biológica, sino una vía para combatir el dolor crónico, un problema médico mayor a nivel global. Al comprender cómo los terminales nerviosos perciben el dolor neuropático o la sensibilidad tras una quemadura, la ciencia puede desarrollar moléculas que bloqueen estos canales de forma específica.
Además, el investigador explicó que los canales PIEZO están presentes en órganos internos, regulando funciones como la respiración, el llenado de la vejiga y la presión arterial (barorecepción). «Cuando se hace ciencia impulsada por la curiosidad, las aplicaciones pueden venir de direcciones no previstas«, afirmó.
Finalmente, Patapoutian dedicó un mensaje a los jóvenes. Como inmigrante que llegó a EE.UU. a los 18 años, defendió la multiculturalidad como motor de la creatividad científica. «La suerte es fantástica, pero requiere de una mente preparada y de una intuición informada. Si encuentran algo que realmente aman y mantienen la curiosidad, serán excelentes en ello», concluyó.
La XV versión de Congreso Futuro continuará con actividades hasta este sábado 17 de enero. Las charlas cuentan con transmisiones vía streaming y las entradas para asistir de forma presencial son gratuitas, previa inscripción en el sitio web oficial congresofuturo.cl.