El plan para proteger 31 sitios astronómicos de la contaminación lumínica
Tiempo de lectura: 2 minutos Tras meses de trabajo técnico, una comisión de expertos entregó al Ministerio de Ciencia un informe que actualiza las Áreas de Interés Científico.
La Comisión Asesora para materias de Astronomía del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación hizo entrega oficial de un informe de 84 páginas que redefine la estrategia para salvaguardar la calidad de los cielos nocturnos. Esta propuesta busca actualizar y fortalecer la protección de 31 sitios astronómicos, gran parte de ellos ubicados en el Desierto de Atacama, frente a las crecientes amenazas de la contaminación lumínica y el desarrollo industrial desmedido.
El documento es el resultado de más de 30 sesiones de análisis por parte de siete expertos nacionales, entre ellos el PhD. Eduardo Unda-Sanzana, director del Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta (UA). Esta iniciativa da cumplimiento a la Ley 21.162, que incorpora la luminosidad artificial como un agente contaminante dentro de las Bases Generales del Medio Ambiente en Chile.
«Nos percatamos de que los lineamientos técnicos determinados no permitían una protección efectiva de sitios como Paranal frente a estos megaproyectos. Era necesario generar condiciones más claras y precisas para una protección efectiva», explica Unda-Sanzana. Según el experto, el trabajo iniciado en marzo de 2025 busca que el país asuma la responsabilidad de resguardar un patrimonio clave para el desarrollo tecnológico global.
Hacia una normativa más rigurosa frente a megaproyectos
El plan actual surge de una necesidad detectada en los últimos años. Si bien en 2023 se habían establecido orientaciones técnicas, la aparición de iniciativas industriales de gran envergadura —como el proyecto INNA de AES Andes— demostró que los lineamientos previos eran insuficientes para proteger sitios de observación extrema.
La actualización no solo se enfoca en grandes observatorios internacionales, sino que también integra por primera vez con mayor fuerza a las instituciones nacionales, incluyendo el Observatorio Ckoirama de la Universidad de Antofagasta.
Zonas núcleo y anillos de protección: El escudo técnico del cielo
La comisión recomendó la creación de zonas núcleo de protección inmediatamente alrededor de los telescopios, las cuales deben estar rodeadas por anillos de protección con exigencias diferenciadas según la tecnología utilizada: óptica, infrarroja o radioastronomía.
El objetivo técnico es asegurar condiciones ideales de oscuridad en, al menos, el 50% del cielo más utilizado para la investigación científica. Además, se propone un control estricto de la luz artificial a partir de los 30 grados de altura, considerando no solo los focos individuales, sino el impacto acumulativo de diversas industrias en un mismo territorio.
«La idea es que las industrias tengan un grado de coordinación. Si bien establecemos límites individuales, planteamos que no pueden ser traspasados por el conjunto de actores«, añade Unda-Sanzana. Para el investigador, el compromiso de Chile con la comunidad astronómica internacional implica mantener las condiciones ambientales exactas bajo las cuales estos sitios fueron seleccionados hace décadas.
Finalmente, esta propuesta se entiende como una tarea de Estado que trasciende gobiernos, estableciendo que los cielos oscuros del norte de Chile no son solo un recurso científico, sino parte de la identidad nacional.