«Más allá del límite»: Estudio advierte que satélites amenazan la calidad del cielo nocturno
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio liderado por el Observatorio Europeo Austral (ESO) advierte que los planes para lanzar más de 1,7 millones de satélites y espejos espaciales tendrían «consecuencias devastadoras para la astronomía».
Una investigación del Observatorio Europeo Austral (ESO), publicada en la revista Astronomy & Astrophysics, concluye que las propuestas actuales para poner en órbita 1,7 millones de satélites superan con creces la capacidad de carga del firmamento y podría tener «consecuencias devastadoras para la astronomía».
Según el estudio, liderado por el astrónomo Olivier Hainaut, para salvaguardar la capacidad de observación de los telescopios modernos, no deberían orbitar la Tierra más de 100.000 satélites, y estos deberían ser lo suficientemente tenues para no ser detectados a simple vista. Sin embargo, las proyecciones actuales de empresas de telecomunicaciones y nuevas start-ups de energía solar espacial están empujando la situación «más allá del límite«.
Hainaut simuló el impacto de estas megaconstelaciones en el Very Large Telescope (VLT), ubicado en el Observatorio Paranal en Chile, y los resultados detectaron decenas de estelas brillantes en cada imagen, lo que representa una pérdida del campo de visión de hasta un 28%.
El impacto en los observatorios del norte de Chile
La situación es aún más compleja para el Observatorio Vera C. Rubin, en la región de Coquimbo. Este telescopio, diseñado para realizar un mapeo continuo del cielo, podría ver inutilizadas la mayoría de sus imágenes durante varias horas cada noche si los satélites superan los umbrales de brillo actuales.
Entre las propuestas más polémicas se encuentra la de la empresa Reflect Orbital, que planea lanzar 50.000 satélites en forma de espejo para reflejar luz solar hacia la Tierra durante la noche. Según los cálculos de ESO, estos espejos serían cuatro veces más brillantes que la Luna llena, convirtiéndose en los objetos más luminosos de la órbita terrestre y ocultando por completo la luz de galaxias lejanas y asteroides potencialmente peligrosos.
Una amenaza para la ciencia y el ambiente
Desde 2019, el número de satélites ha crecido de forma exponencial, superando los 14.000 en la actualidad, con un claro predominio de la red Starlink de SpaceX. La empresa de Elon Musk ya planea sumar un millón de unidades adicionales para centros de datos espaciales, lo que llenaría el cielo de puntos brillantes visibles incluso desde ciudades con alta contaminación lumínica.
«Para la astronomía óptica esto es una amenaza existencial«, afirma Betty Kioko, coordinadora de la respuesta de ESO ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE. UU. El estudio advierte que el aumento del brillo de fondo del cielo afecta los ritmos circadianos de los seres vivos y altera los ecosistemas. Además, los constantes lanzamientos y la reentrada de satélites en la atmósfera generan una huella ecológica que impacta la calidad del aire y la composición atmosférica.
El director General de ESO, Xavier Barcons, enfatizó la necesidad de una regulación internacional estricta. «El gran número de satélites planeados en órbita baja terrestre desafía esa capacidad, subrayando la necesidad de limitar futuros lanzamientos de satélites y que la comunidad astronómica, la ingeniera y las personas responsables de operar los satélites, además de otros actores, trabajen juntos para adoptar medidas estrictas de mitigación«, concluyó.