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¿Por qué algunos sienten terror frente a los payasos?

¿Por qué algunos sienten terror frente a los payasos?

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Tiempo de lectura: 2 minutos Especialista de la UNAB explicó que la alteración de los rasgos faciales cotidianos genera la vivencia perturbadora de «lo ominoso».

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Para una parte de la población, la figura de los payasos representa entretenimiento y risas; para otra, una simple mirada a su sonrisa dibujada o a un rostro cubierto por una máscara basta para desencadenar ansiedad, incomodidad o un temor incontrolable.

En el marco de las festividades de Halloween, donde estas caracterizaciones proliferan, la psicología ofrece luces sobre un fenómeno que va más allá de un simple susto pasajero.

El psicólogo clínico Pablo Johnson, académico de la Escuela de Psicología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), explicó que la raíz de esta inquietud se conecta directamente con el concepto psicológico de «lo ominoso: una experiencia inquietante de ver algo que nos debería ser familiar; es decir, un rostro humano pero convertido en algo extraño, distorsionado«.

La paradoja de la sonrisa inmóvil y la incertidumbre social

En las relaciones interpersonales diarias, la lectura de microexpresiones, miradas y gestos sutiles resulta determinante para anticipar intenciones y generar una sensación de seguridad. Sin embargo, el maquillaje denso o una máscara rígida anulan esa capacidad de descodificación.

El especialista señaló «en una cara descubierta encontramos pequeñas pistas, como una mirada o un gesto, que nos permiten descifrar sus intenciones y nos dan cierta tranquilidad».

«Un rostro tapado o exageradamente maquillado impide esa lectura y nos deja frente a un enigma absoluto«, afirmó.

Así, según Johnson, «la desconfianza, la ansiedad y el terror no surgen necesariamente porque el payaso parezca amenazante, sino por la incertidumbre frente a un otro que se ha vuelto completamente indescifrable».

De la incomodidad a la fobia: la coulrofobia

Pero sentir recelo o rechazo frente a un disfraz no equivale automáticamente a padecer un trastorno fóbico. La frontera entre el temor común y la coulrofobia (el miedo intenso e irracional a los payasos) queda determinada cuando la reacción es persistente, desproporcionada e interfiere de forma concreta en la vida cotidiana de la persona a través de conductas de evitación o angustia extrema.

Desde la perspectiva clínica, Johnson puntualizó que la fobia actúa como un mecanismo donde el individuo deposita angustias profundas e inconscientes en un objeto externo delimitado para intentar ejercer control sobre ellas.

«El payaso no es el peligro real, sino el lugar donde una persona ubicó su angustia profunda para poder controlarla alejándose del objeto», enfatizó el psicólogo.


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