Chien-Shiung Wu: La física que probó que la naturaleza no siempre es simétrica
Tiempo de lectura: 2 minutos Considerada una de las físicas experimentales más brillantes del siglo XX, Chien-Shiung Wu derribó uno de los pilares de la ciencia: la ley de conservación de la paridad.
Conocida como la «Primera Dama de la Física» o la «Madame Curie China», Chien-Shiung Wu (1912-1997) fue una pieza técnica indispensable en momentos críticos de la historia contemporánea, desde la Segunda Guerra Mundial hasta la redefinición de las leyes que rigen el universo subatómico.
Nacida en un pequeño pueblo cerca de Shanghái, Wu desafió las normas de su época desde temprano. Alentada por un padre que creía fervientemente en la educación femenina, se graduó con honores en China antes de emigrar a Estados Unidos en 1936. En la Universidad de California, Berkeley, obtuvo su doctorado bajo la tutela de figuras como Ernest Lawrence, consolidando una reputación de física experimental excepcional, con una capacidad única para diseñar instrumentos de precisión quirúrgica.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el talento de Wu fue reclutado para el Proyecto Manhattan en la Universidad de Columbia. Su contribución fue determinante en dos frentes: el desarrollo del proceso de difusión gaseosa para separar los isótopos de uranio y, quizás lo más anecdótico, la resolución del «envenenamiento por xenón».
Cuando el primer reactor de Hanford se detuvo misteriosamente tras su puesta en marcha, fue Wu quien ayudó a identificar que el isótopo Xenón-135 era el responsable de absorber los neutrones e interrumpir la reacción en cadena. Se cree que fue la única persona de origen chino en trabajar en el proyecto, demostrando una destreza que Enrico Fermi, el padre de la era nuclear, siempre reconoció.

El experimento que cambió la física y la injusticia del Nobel
Sin embargo, su mayor hito científico llegaría en 1956. Los teóricos Tsung-Dao Lee y Chen Ning Yang propusieron que la ley de conservación de la paridad —la idea de que la naturaleza no distingue entre derecha e izquierda en sus leyes fundamentales— podría no cumplirse en la interacción nuclear débil. Pero una teoría no es nada sin pruebas, y fue Wu quien diseñó el complejo experimento para demostrarlo.
Utilizando cobalto-60 a temperaturas cercanas al cero absoluto, Wu demostró que las partículas no se comportaban de forma simétrica. Este hallazgo sacudió los cimientos de la física moderna. Aunque el descubrimiento otorgó el Premio Nobel de Física de 1957 a Lee y Yang, Wu fue inexplicablemente excluida del galardón, un hecho que hoy se cita como uno de los ejemplos más flagrantes de sesgo de género en la historia de la ciencia.
Un legado de excelencia y lucha por la igualdad
A pesar de la omisión del Nobel, la carrera de Wu fue una sucesión de hitos: fue la primera mujer en presidir la Sociedad Americana de Física y la primera en recibir un doctorado honoris causa por la Universidad de Princeton. Sus investigaciones también se extendieron a la biología, aportando avances sobre la anemia falciforme.
«Me pregunto si los diminutos átomos y núcleos tienen alguna preferencia por el tratamiento masculino o femenino«, cuestionó Wu en un simposio sobre mujeres en la ciencia.