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La historia de la escolar chilena invitada por la NASA al lanzamiento de la Misión Lucy

La historia de la escolar chilena invitada por la NASA al lanzamiento de la Misión Lucy
Daniela Vargas y su padre Claudio Vargas.

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Tiempo de lectura: 3 minutos Daniela Vargas tenía solo 16 años cuando la Dra. Adriana Ocampo, directora de la Misión Lucy, la invitó personalmente a presenciar el despegue que fue lanzado el año 2021 en Cabo Cañaveral, Estados Unidos.

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Mientras el mundo observaba con atención hace algunos días la llegada de la misión Artemis II, una historia de ciencia chilena ha permanecido por años bajo el radar. En octubre de 2021, en plena pandemia de COVID-19, Daniela Vargas y su padre, el ingeniero informático Claudio Vargas, se convirtieron en los únicos representantes nacionales en asistir al lanzamiento de la Misión Lucy de la NASA en Florida, Estados Unidos.

Este hito marcó el inicio de la carrera de Daniela en las ciencias. Hoy, a sus 20 años y como estudiante de segundo año de Ingeniería Civil Biomédica en la Universidad de Valparaíso (UV), Daniela recuerda cómo esa experiencia transformó su visión del mundo.

La conexión con la NASA surgió a través de una amistad de décadas entre Claudio Vargas y la Dra. Adriana Ocampo Uria, geóloga planetaria y directora ejecutiva de la Misión Lucy. «A Adriana la conozco desde el 92. Ella llegó a la cúspide de su carrera en la NASA liderando esta sonda que explorará los asteroides troyanos de Júpiter», explica Claudio a Cooperativa Ciencia.

El lanzamiento de la Misión Lucy.

El lanzamiento de la Misión Lucy.

Una invitación al corazón de la exploración espacial

La invitación para viajar hasta Estados Unidos no fue un simple trámite. En 2021, las restricciones sanitarias hacían que viajar fuera una odisea de permisos en la Comisaría Virtual, certificados de vacunación y visas. «Estuvimos a punto de quedarnos abajo porque el certificado de Daniela no estaba listo. Solo tres días antes del viaje, gracias a la invitación oficial, pudimos concretar el proceso», relata el ingeniero.

Para Daniela, entonces alumna de segundo medio, la noticia fue impactante: «Representar la bandera de mi país como la invitada más joven fue un orgullo que no cabía en mi casa. Ver las instalaciones del Kennedy Space Center por dentro fue como estar en un sueño«, comenta la hoy estudiante de la UV.

En búsqueda de los fósiles del Sistema Solar

La Misión Lucy es una de las más ambiciosas de la NASA. Su objetivo es estudiar los asteroides troyanos, cuerpos celestes que comparten la órbita de Júpiter y que se consideran «fósiles» de la formación del Sistema Solar. La sonda, que viajará durante 12 años, sobrevolará un número récord de asteroides para investigar el material primigenio que dio forma a los planetas y al Sol.

«El lanzamiento de Lucy permanece en mi memoria como un momento donde el tiempo se detiene», señala la Dra. Adriana Ocampo. «Invitar a Claudio y Daniela no fue un gesto protocolario; fue un reconocimiento a quienes representan el espíritu de la curiosidad humana. Queríamos que personas que realmente creen en el poder del espacio estuvieran allí».

El día del lanzamiento, a las 2:00 AM, los Vargas accedieron a zonas privilegiadas del Centro Espacial Kennedy. «Vimos el destello, sentimos el sonido potente y espectacular. Ver a mi hija feliz no tenía nombre. Adriana la inspiró a seguir el camino que hoy recorre», recuerda Claudio con emoción.

Adriana Ocampo en mission control previo al lanzamiento de Lucy.

El impacto en la vocación científica

A diferencia de otros casos mediáticos, la historia de Daniela destaca por ser un vínculo directo entre la educación escolar chilena y la alta ingeniería aeroespacial. Aunque en su colegio de la época no dimensionaron la magnitud del evento, para Daniela fue el catalizador de su futuro profesional.

«Mi objetivo es ayudar al resto con la tecnología. En ese lanzamiento encontré mi carrera: Ingeniería Civil Biomédica. Si no fuera por este viaje, la historia sería otra», asegura Daniela. Su caso busca visibilizar que el talento joven chileno tiene espacios en la comunidad científica internacional.

La Dra. Ocampo refuerza esta idea, subrayando que la misión de la NASA es también social: «Daniela refleja esa chispa que vemos en los jóvenes que algún día liderarán misiones como Lucy. El espacio pertenece a todos y nuestra labor es conectar generaciones».

Con la sonda Lucy en camino a su próximo sobrevuelo en agosto de 2027, el legado de ese viaje continúa vivo en las aulas de la Universidad de Valparaíso, donde una futura ingeniera chilena trabaja para aplicar lo aprendido en la frontera del conocimiento.


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