Científicas crean «superproteína» de cochayuyo con digestibilidad total
Tiempo de lectura: 2 minutos A través de fermentación con hongos, las académicas de la Universidad de Chile lograron convertir esta alga en una microproteína altamente digestible y sustentable, lo que les valió el Premio Nacional de Innovación Alimentaria 2025.
Según datos de 2019, de los 15 kilos de productos del mar que un chileno consume al año, apenas 0,19 kg corresponden a algas. Para cerrar esta brecha y responder a la creciente demanda global de proteínas alternativas, un equipo de investigadoras de la Universidad de Chile desarrolló una micoproteína con alta digestibilidad en base a cochayuyo.
La iniciativa es el resultado de una investigación –publicada en la revista científica Molecules- que diseñó un proceso biotecnológico basado en la fermentación con hongos. La innovación es capaz de mejorar significativamente la calidad nutricional de las algas y aumentar la absorción de sus proteínas.
Liderado por la Dra. Catalina Landeta Salgado, del Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales y del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB), el estudio demuestra que es posible transformar el cochayuyo en una micoproteína de alta calidad.
«La hipótesis era que las enzimas que producen los hongos iban a romper la pared celular rígida de las algas, liberando la proteína para que fuera más accesible», explica la Dra. Landeta.
Los resultados del estudio se han materializado en el desarrollo de MycoSeaweed®, la marca registrada de la micoproteína, que fue reconocida con el primer lugar del Premio Nacional de Innovación Alimentaria 2025, en la categoría «Alimentos para una Vida Saludable».
Fermentación fúngica para una buena digestibilidad
Uno de los principales desafíos de consumir algas en su estado natural es su estructura celular. Las algas poseen paredes celulares rígidas que el sistema digestivo humano no logra procesar por completo, lo que limita la absorción de sus nutrientes. Frente a esto, las investigadoras acudieron al uso de hongos.
Según los resultados, mientras que las algas no intervenidas mostraron una digestibilidad proteica inferior al 60%, la micoproteína derivada del cochayuyo (Durvillaea) mediante fermentación alcanzó una digestibilidad cercana al 100%.
Para llegar a esto, la investigación comparó cuatro productos, incluyendo algas pardas y verdes, utilizando modelos de digestión gastrointestinal in vitro. El proceso permite extraer lo mejor del recurso marino y combinarlo con las propiedades del micelio (la red que forma el cuerpo de los hongos), creando un alimento con un perfil nutricional superior y aminoácidos esenciales altamente disponibles.
Hacia un sistema alimentario responsable
La microrpoteína busca además dar una solución frente a la crisis climática. Su producción es más eficiente que la de proteínas animales dado que requiere hasta cinco veces menos tierra y quince veces menos agua.
«Queremos producir un alimento completo y nutritivo sin usar agua dulce ni tierra de cultivo», destaca la investigadora. Al cultivarse en fermentadores similares a los de la industria cervecera, el proceso es escalable y no compite con los recursos necesarios para la agricultura tradicional.
Por otro lado, el proyecto trabaja en el factor sensorial, con el objetivo de ofrecer prototipos con sabores neutros y versátiles, facilitando su integración en diversas formulaciones alimentarias, desde hamburguesas vegetales hasta suplementos nutricionales.
Tras el premio otorgado por Transforma Alimentos (Corfo), la iniciativa se prepara para su escalabilidad industrial.