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Estudio advierte pérdida de hábitat del picaflor de Arica por expansión agrícola

Estudio advierte pérdida de hábitat del picaflor de Arica por expansión agrícola

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Tiempo de lectura: 2 minutos Investigación revela que el avance de monocultivos e infraestructura agrícola en valles del Desierto de Atacama ha reducido el hábitat disponible para especies nativas, entre ellas el picaflor de Arica, ave endémica en peligro de extinción.

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La zona norte de Chile alberga ecosistemas únicos donde conviven agricultura, comunidades humanas y biodiversidad. Sin embargo, el crecimiento sostenido de la actividad agrícola está generando tensiones entre producción y conservación, especialmente en territorios de alto valor ecológico.

En ese contexto, un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Chile identificó que la transformación acelerada del paisaje agrícola, con el aumento de monocultivos e infraestructura intensiva —como mallas antiáfidos e invernaderos— ha reducido el hábitat disponible para especies nativas, entre ellas el picaflor de Arica (Eulidia yarrellii), ave endémica en peligro de extinción.

El estudio, publicado en la revista científica Arid Land Research and Management, utilizó imágenes satelitales y registros de más de 20 años de monitoreo de aves para analizar los cambios en la cobertura del suelo entre 2003 y 2019 en cuatro valles agrícolas del Desierto de Atacama.

Intensificación agrícola y pérdida de hábitat

El estudio detectó que en el valle de Azapa las mallas agrícolas crecieron a una tasa media anual de 24,7%. Además, más de 1.400 hectáreas de suelo estéril fueron transformadas hacia usos asociados a la producción agrícola.

Al mismo tiempo, la superficie de frutales disminuyó más de 50%, pasando de cerca de 2.000 hectáreas en 2003 a 928 en 2019.

«Lo que observamos es un proceso de intensificación agrícola acelerada, donde se reemplazan sistemas productivos más diversos por cultivos homogéneos, con menor disponibilidad de hábitat para especies silvestres», explicó Matías G. Castillo, investigador del Laboratorio de Ecología de Vida Silvestre (LEVS) y líder del estudio junto con Cristian Estades, especialista en conservación de aves amenazadas.

Ecosistemas aislados y especies en riesgo

Uno de los principales afectados por estos cambios es el picaflor de Arica (Eulidia yarrellii), especie endémica del extremo norte de Chile que ha reducido su presencia en zonas donde la expansión agrícola ha sido más intensa.

Según los investigadores, la situación se vuelve más crítica debido a que los valles del norte se encuentran rodeados por el desierto, lo que limita la conectividad ecológica y las posibilidades de desplazamiento de las especies.

«El problema es que no hay adónde ir. Son ecosistemas aislados, y cuando se pierde un área, la recuperación es compleja y lenta», señaló Castillo, quien también forma parte del grupo Ecología, Naturaleza y Sociedad (ECONAS).

Planificación territorial

Ante este escenario, los investigadores advierten que el avance de la agricultura intensiva en estos valles requiere incorporar criterios de sostenibilidad y protección de la biodiversidad. La planificación del uso del suelo y la conservación de áreas con vegetación nativa aparecen como elementos clave para equilibrar producción y resguardo ecológico.

En esa línea, destacan la importancia de fortalecer iniciativas de restauración y mantener corredores biológicos que permitan el desplazamiento de especies. Este tipo de medidas, señalan, podría contribuir a reducir la presión sobre ecosistemas frágiles y apoyar la conservación de especies amenazadas como el picaflor de Arica.


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