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Lanzan Circuito Costero Freirina – La Higuera: La ruta birregional que une biodiversidad y patrimonio

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Tiempo de lectura: 2 minutos Con una extensión de 410 kilómetros a lo largo del Norte Chico, la iniciativa busca potenciar el turismo sostenible, proteger los ecosistemas marinos y terrestres, y rescatar la memoria histórica y comunitaria de ambas regiones.

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Con el objetivo de consolidar un modelo de desarrollo territorial armónico con la naturaleza, se presentó de forma oficial el Circuito Patrimonial Costero Freirina – La Higuera. Esta propuesta conecta las regiones de Atacama y Coquimbo a través de un recorrido de 410 kilómetros que entrelaza borde costero, valles e historia minera y pesquera, integrando además nueva señalética para poner en valor el ecosistema del Archipiélago de Humboldt.

El proyecto es fruto de más de dos años de trabajo en el marco del programa GEF Gobernanza Marino Costera, implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente, SUBPESCA y SERNAPESCA, junto a los municipios y comunidades locales.

El trazado contempla 11 hitos y 11 sitios de interés científico, ecológico e histórico, distribuidos desde Los Bronces hasta Caleta Los Hornos. Entre los puntos destacados figuran Punta Alcalde, Caleta Peña Blanca, las históricas Chimeneas de Labrar, Caleta El Sarco, Llano de Choros y El Tofo.

Ecosistemas únicos

En este corredor conviven los pulsos del desierto florido con una fauna marina y terrestre de alto valor ecológico, que incluye cetáceos, chungungos, pingüinos de Humboldt, loros tricahue, zorros chilla y guanacos.

«Estamos muy contentos de participar en el lanzamiento de este circuito patrimonial costero, una iniciativa birregional que se enmarca en el proyecto GEF de Gobernanza Marino Costera, implementado por la FAO«, señaló la Seremi del Medio Ambiente de Coquimbo, Jovanka Rendic.

Por su parte, Katerina Varas, coordinadora del sitio piloto norte del proyecto GEF-FAO, subrayó que la ruta «releva no solo la biodiversidad y las áreas protegidas, sino también los oficios vigentes y ancestrales, la historia, la cultura y el rol de la mujer en este espacio que une tradiciones y una forma de vivir única».

Identidad, saberes ancestrales y reactivación local

El circuito rescata la memoria viva de los pueblos originarios chango y diaguita, visibilizando prácticas tradicionales como la pesca artesanal, la recolección de algas (huiro, cochayuyo y luche), la trashumancia caprina y la olivicultura con Denominación de Origen del Valle del Huasco. Asimismo, la iniciativa pone un énfasis en visibilizar el rol histórico y actual de las mujeres del territorio, quienes se desempeñan activamente como algueras, crianceras, pirquineras, artesanas y guías locales.

El alcalde de Freirina, Fernando Ruhl, enfatizó la relevancia económica del proyecto: «Son 11 puntos, casi 410 kilómetros, muy importantes para nosotros para que la gente haga turismo. Necesitamos tener actividad de tipo económico para que venga el turista, conozca y para que los propios habitantes de Freirina también puedan disfrutar de nuestra grandísima costa».

En esa línea, Jessica Osorio, dirigenta local de la Agrupación Yerba Buena, destacó el carácter participativo de la ruta, señalando que «fue un trabajo que se hizo con la comunidad, lo que le da mucho más valor. Nos invita a conocernos entre localidades para luego invitar a quienes nos visitan a recorrer los emprendimientos y restaurantes, logrando una comunidad integrada a nivel birregional«.


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