Estudio revela cómo el huiro gigante responde a distintas temperaturas a lo largo de Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos La investigación demostró que juveniles de huiro gigante (Macrocystis pyrifera) de Atacama, el sur de Chile y Magallanes responden de forma distinta a la temperatura del agua.
Conocidos como ingenieros ecosistémicos, el huiro gigante es una de las macroalgas pardas más importantes de los ecosistemas costeros del hemisferio sur. Estos organismos conforman extensos bosques submarinos que sustentan una rica biodiversidad marina, amortiguan el oleaje y capturan carbono.
En Chile, su distribución geográfica abarca miles de kilómetros, extendiéndose desde las templadas costas del norte hasta los fríos canales y fiordos del extremo austral. Este amplio rango latitudinal motivó a un equipo investigador para conocer las herramientas biológicas del huiro para tolerar los cambios de temperatura.
«Entender estas diferencias entre poblaciones es especialmente relevante en un escenario de calentamiento del océano. Si los huiros están respondiendo de manera distinta según su origen, esa información puede ser muy valiosa para pensar futuras estrategias de conservación, restauración y cultivo«, destacó la directora del Núcleo Milenio de Agronomía Marina de Algas (MASH), Dra. Carolina Camus.
Respuestas genéticas según la zona de origen
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, recolectó ejemplares en tres zonas: la Región de Atacama, la zona sur de Chile y la Región de Magallanes. En condiciones de laboratorio, las plantas juveniles fueron expuestas durante un mes a temperaturas controladas de 16, 12 y 8 °C —valores representativos de sus entornos de origen— para evaluar qué genes se activaban en cada escenario.
En Atacama, los ejemplares mantenidos a 16 °C activaron intensamente genes vinculados a la defensa celular frente al calor, orientados a mitigar el estrés térmico, reparar el ADN y renovar proteínas dañadas.
En el sur, a 12 °C, prevaleció la actividad de genes encargados de regular los procesos celulares y la asimilación eficiente de energía y nutrientes. Por su parte, en Magallanes a 8 °C, las algas encendieron mecanismos asociados al aprovechamiento de azúcares como fuente energética, además de respuestas protectoras contra el frío intenso y el exceso de radiación solar.
Conservación y cultivo sostenible
Los resultados aportan evidencia genética a un descubrimiento previo del Núcleo Milenio MASH, el cual demostró experimentalmente que el huiro gigante presenta adaptación local: los juveniles crecen mejor y sufren menor daño celular cuando habitan en temperaturas similares a las de su zona geográfica original.
Frente a las crecientes olas de calor marinas provocadas por el cambio climático, las conclusiones del estudio desarrollado por Alexis Bunster, Sylvain Faugeron, Suany Quesada-Calderón, Cristian Molina, Álvaro Figueroa, Maribel Solas, Carolina Camus y Marie-Laure Guillemin, advierten que las estrategias de restauración ecológica y acuicultura en Chile no pueden aplicar una fórmula estándar, sino que deben respetar la identidad genética y fisiológica de cada población costera.