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Estudio reveló que las aves migratorias también sufren «jet lag»

Estudio reveló que las aves migratorias también sufren «jet lag»
Pexels / Clément Proust

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Tiempo de lectura: 2 minutos Viajes extensos y rápidos en dirección este u oeste desajustan su reloj biológico y las llevan a cometer errores de navegación, según un estudio publicado en Science.

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Como los seres humanos cuando cambian de zona horaria en viajes extensos, las aves migratorias también sufren un «jet lag» que las lleva -en ocasiones- a cometer errores de navegación y a desviarse de su rumbo.

Así lo comprobó un equipo de investigadores que -coordinado por científicos de la Universidad de Oxford (Reino Unido)- analizó datos acumulados durante 20 años de casi 7.000 viajes migratorios realizados por más de mil pardelas seguidas con sistemas GPS.

El estudio, publicado en la revista Science, concluyó que al viajar rápidamente en vuelos longitudinales (hacia el este u oeste), los relojes biológicos internos de las aves se desincronizan de la hora solar local, y esta alteración provoca errores de navegación predecibles.

Reloj interno descalibrado

Los animales utilizan varias señales que les sirven de brújula para mantener sus rutas de navegación, como el campo magnético terrestre, las estrellas y el Sol. Para usar este último como guía fiable, deben compensar su movimiento mediante un reloj biológico interno calibrado, principalmente, por el ciclo diario de luz y de oscuridad.

Las pardelas consideradas en este estudio (Puffinus puffinus) se reproducen en islas situadas frente a las costas occidentales del Reino Unido e Irlanda, y recorren regularmente cientos de kilómetros mar adentro en busca de comida, llegando a veces a zonas de alimentación situadas hasta mil kilómetros al oeste de sus colonias de cría.

Al regresar a sus nidos, las aves pueden desplazarse rápidamente hacia el este, cruzando meridianos y llegando a lugares en los que el Sol salió antes. Como resultado, sus relojes biológicos pueden retrasarse hasta una hora respecto a la hora solar local.

Confiadas al Sol

Los científicos descubrieron que un viaje veloz hacia el este les produce una desviación en el sentido de las agujas del reloj con respecto a la dirección prevista, mientras que uno hacia el oeste lo hace en sentido contrario.

Curiosamente, las aves «siguen confiando en el Sol» incluso cuando tienen a mano referencias terrestres para guiarse: cuando el error de la brújula apuntaba hacia tierra, tendían a volar más cerca de la costa, y cuando lo hacía en dirección opuesta, ellas también tendían a hacerlo más lejos, mar adentro.

Si bien las desviaciones son pequeñas y las aves son capaces de corregirlas, el hallazgo abre interrogantes sobre los efectos más amplios de este fenómeno para su salud y comportamiento migratorio, indicaron los investigadores.


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