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Investigadores desarrollan trigo que se «fertiliza solo» mediante edición génica CRISPR

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Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores de la Universidad de California, Davis, lograron modificar el ADN del cereal para que obtenga nitrógeno del aire en colaboración con bacterias. El avance espera reducir los costos de producción en Chile y mitigar la contaminación ambiental por fertilizantes sintéticos.

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El trigo es la base de la alimentación en gran parte del mundo, pero su producción depende de la fertilización nitrogenada. A diferencia de las legumbres, las gramíneas como el trigo no tienen la capacidad natural de fijar nitrógeno atmosférico, obligando a los agricultores a aplicar químicos como la urea o el salitre. Sin embargo, una innovación biotecnológica busca modificar esto.

En una reciente investigación liderada por la Universidad de California en Davis (UC Davis), un equipo de científicos logró desarrollar una variedad de trigo que puede «fertilizarse solo». A través de la técnica de edición génica CRISPR, los expertos consiguieron que la planta establezca una relación simbiótica con bacterias del suelo, permitiéndole absorber el nitrógeno del aire y utilizarlo para su crecimiento.

¿Cómo funciona el trigo editado?

A diferencia de los organismos transgénicos tradicionales, este avance no introduce ADN de otra especie, sino que utiliza la tecnología CRISPR para realizar ajustes precisos en el material genético propio de la planta. Según explicó Iván Matus, Ph.D. en Mejoramiento Genético y Biotecnología, el proceso consiste en «silenciar» o inactivar regiones específicas del genoma del trigo.

«Lo que hacen básicamente es cambiar algunas bases nitrogenadas, lo que hace que ciertos genes dejen de ser activos. Esto permite que la raíz, que naturalmente no lo hace, secrete sustancias que atraen y se asocian con una bacteria específica del suelo», señaló el experto.

Esta bacteria, en simbiosis con la planta, captura el nitrógeno atmosférico y lo pone a disposición del trigo a través de su sistema radicular.

Impacto en Chile

La llegada de esta tecnología al campo chileno podría transformar la estructura de costos de la industria agrícola. En Chile, se estima que casi el 40% de los costos asociados a la producción de trigo corresponden exclusivamente a la compra y aplicación de fertilizantes nitrogenados.

Además del beneficio económico para el productor, este trigo biotecnológico aborda el problema de la baja eficiencia de los fertilizantes sintéticos. Actualmente, las plantas solo logran aprovechar entre un 30% y un 40% del nitrógeno aplicado al suelo; el resto se pierde por lluvias o evaporación, terminando muchas veces en los acuíferos y contaminando napas subterráneas con nitratos.

«Podríamos bajar notablemente la fertilización nitrogenada. Por un lado, reducimos la contaminación ambiental y, por otro, mantenemos la productividad«, destacó Matus.

Aunque el estudio se centró en el trigo debido a su complejidad genómica, los investigadores aseguran que este mecanismo es replicable en otros cultivos estratégicos. De hecho, la base de esta investigación se tomó de modelos previos en el arroz, una planta genéticamente más simple de trabajar.


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