Congreso Futuro 2026: Bióloga explica el poder de las algas para enfrentar la crisis climática
Tiempo de lectura: 2 minutos En el marco de Congreso Futuro 2026, la doctora Loretto Contreras Porcia advirtió sobre la pérdida de los bosques de algas en las costas nacionales.
Los bosques de algas son ecosistemas fundamentales para la vida marina. Proporcionan alimento y refugio a diversas especies, y contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático.
En Congreso Futuro 2026, Loretto Contreras Porcia —bióloga, doctora por la Universidad Católica y académica de la Universidad Andrés Bello— destacó la urgencia de proteger estos ecosistemas. «Las algas producen el 60% del oxígeno en la Tierra. Antiguamente se pensaba que eran las plantas vasculares, pero hoy sabemos que mantener estos bosques es un desafío», señaló Contreras a Cooperativa Ciencia.
Para Chile, que cuenta con miles de kilómetros de costa, la protección de estas especies se vuelve un asunto de Estado y de políticas públicas inmediatas, destacó la bióloga.
Ingenieros ecosistémicos en peligro
Las macroalgas cumplen un papel de ingenieros ecosistémicos. Su presencia determina la biodiversidad de las zonas costeras y actúa como una barrera natural ante eventos extremos: «Si hay un maremoto o un tsunami, los bosques de algas determinan la fuerza del oleaje, deteniéndolo antes de que llegue a los pobladores en la costa».
Sin embargo, se estima que para el año 2030 se perderá un 30% adicional de estos bosques si no se aceleran los procesos de protección. Aunque Chile ha avanzado con la creación de Áreas Marinas Protegidas y regulaciones como la «Ley del Barreteo» (que regula la extracción manual de algas), Contreras enfatiza que la ciencia debe trabajar de la mano con los territorios para que el repoblamiento sea efectivo.
La experta destacó que la costa chilena funciona como un «escenario natural de ciencia«, donde las diferencias geográficas permiten estudiar diversos niveles de contaminación y alteración climática, transformando al país en un laboratorio para entender cómo solucionar la degradación marina a nivel global.
Ciencia aplicada y economía azul
Uno de los puntos de la exposición de Contreras fue el vínculo entre la investigación científica y la economía azul, un modelo que busca el desarrollo sostenible utilizando recursos marinos para generar empleo y soluciones tecnológicas. En este ámbito, la científica presentó innovaciones desarrolladas en laboratorios colaborativos que podrían transformar residuos en recursos valiosos.
Entre los proyectos destacados se encuentra la creación de bioplásticos sustentables fabricados a partir de las «mareas verdes» de Algarrobo, un fenómeno de crecimiento exacerbado de algas que suele generar problemas económicos y sociales en los balnearios. Al utilizar este material varado que no tiene importancia ecológica, se limpia la costa y se genera un material biodegradable.
Además, Contreras reveló el desarrollo de un biomaterial capaz de absorber arsénico del agua de consumo. Esta innovación permite filtrar el recurso hídrico hasta dejarlo bajo las normas internacionales permitidas, ofreciendo una solución de bajo costo para comunidades afectadas por la contaminación de metales pesados.
«La misión del científico no es solo trabajar porque le gusta la ciencia, sino que tiene que trabajar por los territorios«, concluyó.