Karün: Marca chilena sustentable transforma colillas de cigarro en anteojos
Tiempo de lectura: 2 minutos La empresa, en colaboración con Imeko, lidera un proyecto de economía circular que convierte uno de los residuos más contaminantes de las playas chilenas en acetato de celulosa de alta calidad para fabricar lentes.
La innovación suele nacer de conexiones improbables. En el ecosistema de emprendimiento sustentable de Chile, esa premisa se materializó en un avance tecnológico que permitió la transformación de colillas de cigarrillo en marcos de anteojos.
A través de una alianza estratégica con la empresa Imeko, la marca Karün —reconocida por su origen en la Patagonia— logró integrar este residuo tóxico en su cadena de valor.
En conversación con Jorge Lira en el programa Sin Gravedad, Camila Echegaray, subgerenta de Karün, explicó que la búsqueda de nuevos materiales es una constante en la empresa. «Las colillas de cigarro están compuestas principalmente por acetato de celulosa, un material altamente deseable en la industria óptica por su flexibilidad y durabilidad», señaló. Este hallazgo permitió que un desecho que antes terminaba contaminando océanos y suelos hoy tenga una segunda vida útil como un producto de diseño de exportación.
De residuo tóxico a material de lujo
El proceso para convertir una colilla de cigarro en un par de anteojos es complejo y requiere de precisión científica. Todo comienza con la recolección, una tarea que involucra a municipalidades y limpiezas de playas a lo largo de la costa chilena. Una vez recolectadas, las colillas son trasladadas a la planta de Imeko,en Valparaíso, donde se someten a un riguroso tratamiento.
La transformación cuenta entre sus etapas clave, una limpieza mecánica profunda para eliminar restos de tabaco y cenizas; un proceso químico especializado que separa y purifica el acetato de celulosa; y el resultado final, que es un pellet de plástico reciclado que se envía a las fábricas de Karün para ser moldeado bajo altos estándares de diseño.
Este ciclo de producción no solo soluciona un problema de residuos, sino que también optimiza el uso de recursos. Según Echegaray, aunque existe el mito de que lo reciclado debería ser más económico, el proceso químico y logístico para obtener esta materia prima suele ser más costoso que el acetato virgen.
Trazabilidad como valor agregado
Uno de los pilares de este proyecto es la capacidad de medir su impacto real. Karün se destaca por ser una marca que mide y hace pública su huella de carbono. Los datos revelan que el uso de este material reciclado permite una reducción del 36% en las emisiones de CO2 en comparación con la fabricación de anteojos con acetato virgen.
Además de la reducción de gases de efecto invernadero, la iniciativa ha logrado retirar del medio ambiente casi un kilo de sustancias químicas altamente tóxicas y ha protegido de la contaminación a más de 360.000 litros de agua.
Estas cifras refuerzan el concepto de «Karün», palabra que en mapudungun significa «ser naturaleza», reflejando la filosofía de la empresa de actuar de manera consciente con el ecosistema. Un avance que se suma a otros hitos de la marca, como el uso de redes de pesca recolectadas en la Patagonia y metales reciclados, demostrando que la ciencia y la economía circular en Chile tienen el potencial de escalar a nivel global.