Estudio revela alta inmunidad frente al COVID-19 en Chile, pero advierte brechas en vacunación
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación realizada en las regiones de Coquimbo y el Maule revela que la totalidad de la población analizada posee anticuerpos contra el SARS-CoV-2, sin embargo, advierte desafíos por síntomas persistentes y brechas en vacunación.
La cuarta ronda del estudio de seroprevalencia de SARS-CoV-2, desarrollado por un equipo de la Universidad Católica del Norte (UCN), la Universidad de Talca (UTalca) y la Universidad del Desarrollo (UDD), revela que el 100% de los participantes presenta anticuerpos contra el virus, ya sea por infección natural, esquema de vacunación o una combinación de ambos.
Este dato marca una evolución desde 2020, cuando la presencia de anticuerpos apenas rondaba el 2% en Talca y el 3,6% en la zona norte.
La investigación, financiada por el Fondo Nacional de Investigación y Desarrollo en Salud (FONIS) de ANID, analizó a 654 personas de entre 7 y 95 años en las ciudades de Talca y la conurbación La Serena-Coquimbo.
Del 2% al 100%: La evolución de la inmunidad
A pesar del éxito en la generación de defensas biológicas, el estudio identifica una «fatiga de vacunación«. Si bien el 98,5% de la población inició su esquema, la adherencia a las dosis de refuerzo actualizadas ha decaído, alcanzando apenas un 50% de cobertura en los últimos procesos.
Los investigadores también identificaron una brecha en la percepción de riesgo. Según el informe, aunque el 87% de los encuestados pertenece técnicamente a grupos de riesgo (debido a edad o comorbilidades), solo un 57,8% se reconoce a sí mismo como una persona vulnerable. Esta disonancia cognitiva es, según los expertos, uno de los principales obstáculos para mantener las campañas de inmunización vigentes.
Además, el análisis espacial reveló que la vacunación no es equitativa. Los factores socioeconómicos, como el nivel educacional y las condiciones de hacinamiento en la vivienda, influyen directamente en el acceso y la decisión de vacunarse, reapareciendo brechas territoriales que se creían mitigadas durante la etapa más dura de la emergencia sanitaria.
El impacto del Post-COVID
El estudio también puso el foco en las secuelas de la pandemia. Los datos muestran que el 40,7% de quienes contrajeron el virus reporta síntomas persistentes tres meses después de la infección. A nivel de la población general, esto se traduce en que un 17,4% de los chilenos convive con la condición denominada Post-COVID o «COVID prolongado».
La investigación logró identificar tres perfiles clínicos en estos pacientes. El primero, relacionado al agotamiento físico, con predominio de fatiga crónica y debilidad. Luego, cardiorrespiratorio, con dificultades para respirar o palpitaciones. Finalmente, un grupo multisistémico, considerado como el de mayor complejidad ya que presenta múltiples síntomas y está asociado a personas con hospitalizaciones previas, reinfecciones y pertenecientes a pueblos originarios.
«Cuatro de cada diez personas con síntomas persistentes reportan limitaciones en sus actividades diarias«, destaca el informe.
Los investigadores concluyen que, si bien Chile cuenta con un «muro inmunológico» sólido, es imperativo fortalecer la comunicación de riesgo y diseñar modelos de atención específicos para quienes padecen las secuelas del virus.