Científicos descubren que un postbiótico ayudaría a rejuvenecer y fortalecer los músculos
Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores del Centro de Biología Integrativa (CIB) identificaron que derivados de la bacteria Parabacteroides distasonis no solo preservan la masa muscular, sino que mejoran la coordinación motora y el metabolismo.
La pérdida progresiva de fuerza y masa muscular, proceso conocido técnicamente como sarcopenia, es una de las mayores amenazas para la autonomía de las personas mayores. Sin embargo, un estudio liderado por científicos de la Universidad Mayor revela que el uso de postbióticos (productos generados por microorganismos) podría ser la clave para ralentizar este deterioro y «rejuvenecer» la función muscular.
A diferencia de los probióticos (bacterias vivas), los postbióticos son microorganismos inactivados o componentes metabólicos que generan beneficios para la salud.
La investigación, publicada en la revista internacional Aging and Disease, se centró en la bacteria Parabacteroides distasonis, un componente esencial de la microbiota intestinal. Los expertos observaron que, mientras esta bacteria disminuye con el paso de los años en la mayoría de la población, se mantiene en niveles altos en los llamados «superagers», adultos mayores que gozan de una salud física y cognitiva excepcional para su edad.
«Este hallazgo nos llevó a plantear la hipótesis de que esta bacteria cumple un rol fundamental en el envejecimiento más saludable«, explica el Dr. César Cárdenas, académico de la U. Mayor y uno de los autores principales del estudio encabezado por los científicos Alenka Lovy y Cristian Bergman.
El poder de los postbióticos
En este experimento, el equipo trabajó con ratones de edades avanzadas (equivalentes a humanos de 70 y 90 años). Tras tres meses de suplementación con el postbiótico derivado de P. distasonis, los resultados fueron contundentes.
Los animales tratados no solo conservaron su fuerza, sino que mostraron una coordinación motora superior en comparación con el grupo de control. Además, los beneficios se extendieron al ámbito metabólico: los ratones presentaron niveles más bajos de glucosa y lactato en la sangre, y una notable recuperación en la estructura del colon, reduciendo la inflamación intestinal asociada a la vejez.
Incluso en pruebas con dietas altas en grasas, el postbiótico demostró ser un aliado contra el sobrepeso, permitiendo que los sujetos de estudio aumentaran de peso de forma más lenta y mantuvieran una mejor funcionalidad física.
¿Cómo ocurre la transformación?
La clave de este «rejuvenecimiento» reside en una comunicación directa entre el sistema digestivo y los tejidos musculares, conocida como el eje intestino-músculo. Según la investigación, el postbiótico estimula la producción de interleucina-10 (IL-10) en el colon. Esta molécula antiinflamatoria viaja por la sangre hasta los músculos, donde optimiza el funcionamiento de las mitocondrias, las centrales energéticas de las células.
La académica Ute Woehlbier, quien también participó en el estudio, destaca que los análisis proteómicos confirmaron que el tratamiento modifica toda una red de proteínas encargadas de la producción de energía celular. Esto aumenta la resiliencia del músculo frente al desgaste natural del tiempo.
Aunque los resultados son preliminares y se han probado en modelos animales, el potencial para la salud pública es inmenso. «Se podría transformar en una pastilla que se pueda empezar a tomar de forma temprana, por ejemplo, a los 40 años, para evitar la pérdida de función muscular y asegurar una vejez más activa», proyecto el Dr. Cárdenas.