Chile se convierte en el primer país de Latinoamérica en fortificar leche y harina con Vitamina D
Tiempo de lectura: 2 minutos Tras 15 años de investigación, el país implementa una medida obligatoria para combatir el déficit de este nutriente, que afecta severamente a la población desde Arica a Magallanes.
Chile se convirtió en el primer país de Latinoamérica en implementar la fortificación obligatoria de la leche y la harina de trigo con Vitamina D. La normativa, que entró en vigor tras un decreto del Ministerio de Salud (MINSAL), es el resultado de más de una década y media de evidencia científica y trabajo interdisciplinario liderado por el Dr. Arturo Borzutzky, académico de la Escuela de Medicina UC, junto al Centro de Políticas Públicas UC.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, un 16% de las mujeres en edad fértil y un 21% de los adultos mayores en el país presentan una deficiencia severa de Vitamina D. La situación se vuelve crítica en las zonas australes; en la Región de Magallanes, debido a la baja radiación solar, más de la mitad de las mujeres presentan niveles deficitarios, lo que pone en riesgo la salud de la población.
En Chile, al ser un país con una vasta extensión latitudinal, la radiación solar disminuye drásticamente hacia el sur, dificultando que el organismo sintetice de forma natural la Vitamina D a través de la piel. Ante este escenario, el equipo del Dr. Borzutzky propuso un modelo técnico que el MINSAL adoptó para intervenir dos alimentos de consumo masivo: la leche (líquida y en polvo) y la harina de trigo.
Un modelo para combatir la deficiencia nutricional
«La elección de estos productos responde a su consumo frecuente en la población chilena —especialmente en los grupos más vulnerables—, su bajo costo y la robustez de la vitamina D₃ frente a los procesos industriales de alimentos», explica el académico.
Se proyecta que la fortificación permitirá elevar la ingesta poblacional en 10 microgramos al día (400 UI). Con esto, los investigadores estiman que más del 90% de los chilenos lograrán mantenerse libres de una deficiencia severa. A diferencia de las campañas de suplementación con gotas o pastillas, que suelen fallar por la baja adherencia a largo plazo, la fortificación asegura un consumo constante y transversal.
Los desafíos del estilo de vida
Aunque tradicionalmente se asocia la Vitamina D con la salud ósea, la investigación científica desarrollada en Chile sugiere que su impacto es mucho más amplio. El déficit de este nutriente se ha vinculado con una mayor mortalidad por cáncer, hospitalizaciones por reacciones alérgicas severas, esclerosis múltiple, enfermedad inflamatoria intestinal y afecciones respiratorias como la bronquiolitis infantil.
Sin embargo, los expertos advierten que la fortificación alimentaria no debe ser vista como una solución única. El Dr. Borzutzky enfatiza que factores como el sedentarismo y los altos índices de obesidad en Chile (que afectan al 42% de los adultos) juegan un rol en contra. Al ser una vitamina liposoluble, el tejido adiposo secuestra el nutriente, impidiendo que circule adecuadamente en el organismo.
«Hay que seguir transmitiendo el mensaje de que los chilenos debemos aumentar la actividad física al aire libre, el consumo de alimentos ricos en vitamina D como el pescado y reducir los niveles de obesidad. (…) La fortificación alimentaria es un gran paso, pero no es la panacea para todo», concluye el experto.