Investigadores identifican biomarcador para anticipar el daño renal agudo
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio liderado por el Hospital Clínico de la Universidad de Chile reveló que la hormona FGF-23 permite detectar complicaciones renales tras una cirugía de forma mucho más rápida que los métodos actuales.
Un equipo de los servicios de Nefrología y Anestesia del Hospital Clínico Universidad de Chile (HCUCH) realizó un estudio que identificó que la hormona FGF-23 actúa como un biomarcador temprano de daño renal agudo (DRA) en pacientes sometidos a nefrectomías parciales. El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, promete transformar el manejo postoperatorio al permitir diagnósticos preventivos en lugar de reactivos.
La nefrectomía parcial es un procedimiento quirúrgico complejo donde se extirpa una parte del riñón —generalmente debido a tumores— intentando preservar la mayor cantidad de tejido funcional. Sin embargo, para realizar esta maniobra, los cirujanos deben interrumpir temporalmente el flujo sanguíneo, un proceso que genera estrés en el órgano y que deriva en daño renal agudo en el 39% de los casos.
Hasta hoy, el estándar para detectar esta complicación ha sido la medición de la creatinina en la sangre. No obstante, este marcador es tardío. «La creatinina es un indicador que puede tardar hasta 48 horas en aumentar. Cuando lo hace, no hay duda de que existe daño, pero generalmente este ya es importante», explica el nefrólogo Dr. Luis Toro.
El estudio siguió de cerca a 43 pacientes para encontrar una alternativa que permitiera llegar antes de que la función renal se viera comprometida de forma severa.
FGF-23: Una señal temprana desde el tejido óseo
La hormona FGF-23 se produce principalmente en los huesos y su función habitual es regular los niveles de fósforo en el organismo. Sin embargo, la investigación del HCUCH demostró que, ante una inflamación o falla incipiente del riñón, el hueso reacciona liberando esta molécula de forma abrupta.
«El primer hallazgo es encontrar que este marcador aumenta desde el primer momento, incluso en etapas iniciales, y se condice con el desarrollo de insuficiencia renal durante las horas o días siguientes«, señala el investigador. A diferencia de la creatinina, la FGF-23 permite una pesquisa simple a las pocas horas de la cirugía.
Además, el estudio reveló una correlación directa entre la cantidad de hormona detectada y la gravedad de la lesión: a mayor elevación de FGF-23, mayor es la probabilidad de que el paciente desarrolle una insuficiencia renal severa.
Hacia una medicina preventiva y personalizada
Para el equipo de la Universidad de Chile —integrado también por Nicolás Valls, Constanza Alzola, Fernando Marchant, Rodrigo Alzamora y Antonello Penna—, el objetivo final es que este hallazgo se traduzca en beneficios directos para el paciente. La detección precoz permitiría tomar decisiones clínicas estratégicas, como evitar fármacos nefrotóxicos o implementar terapias de soporte antes de que el daño sea irreversible.
«Pesquisar algo para no hacer nada no sirve. Lo que interesa es que la persona no se haga daño o que su daño no sea tan severo«, enfatiza el Dr. Toro.
El siguiente paso de la investigación será ampliar el tamaño de la muestra y realizar estudios multicéntricos en otros recintos de salud del país. Esto permitirá estandarizar los valores de referencia (puntos de corte) para determinar con exactitud cuándo un nivel de FGF-23 debe activar las alertas hospitalarias.