Investigación revela que humo de incendios forestales aumenta hospitalizaciones respiratorias en lactantes
Tiempo de lectura: 3 minutos Un desafío fue determinar qué comunidades habían estado efectivamente expuestas a los efectos de un incendio forestal, ya que la distancia entre una localidad y el siniestro no entrega por sí sola esa información.
Una investigación liderada por la Facultad de Administración y Finanzas de la Usach, detectó que la exposición al humo proveniente de incendios forestales aumenta las hospitalizaciones respiratorias entre los lactantes y se relaciona con resultados adversos durante el embarazo.
El estudio, además, encontró que un día adicional de exposición se asocia con un incremento de 10,9% en los ingresos hospitalarios por enfermedades respiratorias entre menores de un año, además de otros efectos en salud y educación en el largo plazo.
El artículo, titulado «Smoke signals: Understanding temporal dynamics of wildfire exposure on health and education» y publicado en Journal of Environmental Economics and Management, describe el análisis de 1.121 incendios forestales de más de 200 hectáreas ocurridos en el país entre 2002 y 2021. La investigación relaciona la trayectoria del humo con millones de registros administrativos de salud, nacimientos y educación.
La académica de la Usach, Rubí Arrizaga, estuvo a cargo de liderar al equipo, que también integraron Damian Clarke, de la Universidad de Exeter y la Universidad de Chile; Pedro Cubillos, de University College London; y Cristóbal Ruiz-Tagle, de la Universidad de Manchester.
Seguir el fuego, pero también el humo
La evidencia confirma que el verano es la época del año más crítica en materia de este tipo de siniestros. Según los balances de CONAF y la Estrategia para el Fortalecimiento de la Gestión en Incendios Forestales 2025-2026, en esa época del año se registraron 19 mil incendios durante las tres temporadas entre 2022 y 2025. Eso se traduce en 592.000 hectáreas quemadas, lo cual no sólo implica pérdida forestal sino que, además, pérdidas humanas, ambientales y materiales.
Sin embargo, el humo no había sido considerado como factor. Cuestión que si toma en cuenta este estudio, que concluye que la exposición al humo aumenta las hospitalizaciones respiratorias entre los lactantes y se relaciona con resultados adversos durante el embarazo.
En ese escenario, uno de los principales desafíos fue determinar qué comunidades habían estado efectivamente expuestas a los efectos de un incendio forestal, pues la distancia entre una localidad y el siniestro no entrega por sí sola esa información.
“Una ciudad puede estar próxima al fuego y no recibir directamente la columna de humo, mientras otra más alejada puede quedar bajo su trayectoria. Por eso necesitábamos reconstruir hacia dónde se desplazaba la contaminación”, explica la profesora Arrizaga.
Cruce de datos
El análisis mostró que una jornada completa de exposición al humo de los incendios estuvo asociada con un aumento de entre 15,6% y 30% en la concentración semanal promedio de PM2,5. Este material particulado está formado por partículas microscópicas capaces de penetrar profundamente en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo y, por tanto, agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Luego, una vez identificadas las comunidades alcanzadas por el humo, los investigadores examinaron sus efectos sobre la salud. Así fue que descubrieron que un día adicional de exposición al humo durante una determinada semana estuvo asociado con cerca de 23 hospitalizaciones respiratorias adicionales por cada 100.000 menores de un año, equivalente a un aumento de 10,9% respecto de la tasa promedio del grupo.
“El mayor aumento de las hospitalizaciones respiratorias se observó durante la misma semana de exposición, pero también encontramos efectos una y cinco semanas después. Además, aumentaron las consultas de urgencia, especialmente entre lactantes y niños pequeños. Esto muestra que las consecuencias sanitarias pueden continuar incluso cuando la emergencia más visible ya terminó”, señala la investigadora.
Embarazo, lactantes y niños pequeños
El equipo también cruzó las trayectorias del humo con más de tres millones de registros de nacimientos. Los resultados más consistentes se observaron durante el segundo trimestre del embarazo.
Cada día adicional de exposición en ese periodo estuvo asociado, en promedio, con 6,4 gramos menos de peso al nacer, una reducción de 0,05 centímetros en la talla y una gestación aproximadamente seis horas más breve.
“Las variaciones asociadas con una sola jornada son pequeñas, pero pueden adquirir relevancia cuando la exposición se prolonga durante varios días y alcanza simultáneamente a una población numerosa”, explica la Dra. Arrizaga.
En un análisis diferente, la exposición ocurrida durante el verano se relacionó con una pequeña disminución de la matrícula y del promedio de notas durante el año escolar siguiente en establecimientos públicos y subvencionados.
No obstante lo anterior, el análisis y sus conclusiones, no permite establecer el mecanismo que explica esta relación. Pero si plantea hipótesis. “Entre las hipótesis se encuentran los problemas de salud, las consecuencias económicas, el estrés y los desplazamientos de las familias”, indica la académica de la Usach.
El verdadero costo
Finalmente, para los autores, el costo de los incendios no debería calcularse considerando únicamente las hectáreas quemadas, la infraestructura destruida y los recursos destinados a combatir el fuego. También se deberían incorporar sus consecuencias sanitarias y educativas.
“Prevenir los incendios y reducir la exposición al humo exige recursos, pero esos costos deben compararse con las hospitalizaciones, las consecuencias educativas y la reconstrucción posterior. Una política preventiva puede requerir una inversión importante y, al mismo tiempo, generar un ahorro social considerable en el largo plazo”, finaliza la académica de la FAE.