Científicos desarrollan parche inteligente que acelera la cicatrización y monitorea heridas en tiempo real
Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo liderado por la Universidad Autónoma creó un hidrogel bioeléctrico que permite evaluar la regeneración celular sin retirar los vendajes.
Se estima que cerca de 30 millones de personas a nivel global —y alrededor de 170 mil pacientes proyectados en Chile— sufrirán alguna herida compleja a lo largo de su vida. Lesiones como las úlceras vasculares o de pie diabético no solo representan un desafío clínico, sino una carga emocional y física para quienes las padecen.
Hasta hoy, el protocolo estándar para evaluar si un tejido está sanando depende de la inspección visual, un proceso que implica retirar vendajes de forma repetitiva, generando dolor y aumentando el riesgo de infección.
Para transformar este escenario, el Dr. Luisbel González, investigador del Instituto de Ciencias Aplicadas de la Universidad Autónoma de Chile, lideró el desarrollo de un hidrogel bioeléctrico. Este dispositivo actúa como un parche inteligente capaz de acelerar la reparación de la piel en lesiones profundas y, simultáneamente, funcionar como un sensor que informa sobre el estado de la herida en tiempo real.

Monitoreo sin dolor
Según explica el Dr. González, el dispositivo detecta una firma eléctrica indirecta del proceso de reparación. En términos sencillos, el sensor mide la fluidez de la difusión iónica dentro del hidrogel; si la corriente fluye sin obstáculos, es una señal de que el entorno biológico está regenerando correctamente.
«Básicamente, el sensor lee si el entorno biológico de la lesión se está comportando como un tejido que regenera bien«, detalla el científico.
Esta tecnología traduce la actividad biológica en datos digitales, confirmando que las células responsables de fabricar piel se desplazan de forma adecuada y que el colágeno está estructurando la dermis para cerrar la herida. Esto elimina la necesidad de retirar el apósito constantemente.
La fórmula detrás de la innovación chilena
El desarrollo de este biomaterial es un trabajo entre la Universidad Autónoma, la Universidad de Concepción y la Universidad de Sevilla (España). La matriz del parche, libre de metales, basa su éxito en la combinación de dos componentes clave: el óxido de grafeno reducido (rGO) y la proantocianidina (PA).
Mientras que el grafeno aporta la red conductora necesaria para la sensibilidad eléctrica del dispositivo, la proantocianidina actúa como un potente escudo antioxidante. «La proantocianidina neutraliza el daño celular y limpia la zona afectada. Al ensamblar ambos elementos, facilitan el desplazamiento de las células para sellar la lesión y eliminan más del 70% de las bacterias sin dañar los tejidos sanos», destaca González.
En las pruebas preclínicas realizadas en modelos de piel similares a la humana, el prototipo alcanzó un 96,7% de cierre definitivo en solo 21 días. Los resultados mostraron una regeneración de vasos sanguíneos y una estructura dérmica superior a la que ofrecen los apósitos comerciales estándar.
Actualmente, el equipo de investigación se encuentra postulando el proyecto para iniciar los ensayos clínicos en humanos. El objetivo es llevar esta tecnología a un sistema portátil o incluso a una aplicación móvil, permitiendo que tanto médicos como pacientes puedan monitorear la cicatrización de forma remota.